El primer ministro británico, Keir Starmer, se despidió con un breve discurso ante la residencia oficial del número 10 de Downing Street, en el que declaró: “Mi trabajo ha terminado”.
El dirigente saliente, obligado a dimitir por su propio partido, afirmó que el Reino Unido es ahora “más fuerte y más justo que hace dos años”, cuando asumió el cargo.
“Me marcho con serenidad, con una sonrisa y orgulloso de todo lo que hemos logrado”, declaró Starmer antes de dirigirse al Palacio de Buckingham para presentar su renuncia al rey Carlos III.
A continuación, el recién elegido líder del Partido Laborista, Andy Burnham, acudirá también al palacio, donde Carlos III le pedirá que forme gobierno. En ese momento asumirá oficialmente como primer ministro, en una ceremonia conocida como “besamanos”.






