La Casa Blanca busca una salida al enfrentamiento con Irán antes de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, en un contexto marcado por los elevados precios del combustible y el malestar que estos han generado entre los votantes. Según fuentes oficiales, la Administración de Donald Trump prevé declarar la victoria una vez que el tráfico comercial marítimo a través del estrecho de Ormuz recupere plenamente su actividad.
De acuerdo con una información publicada este domingo por The Wall Street Journal, Trump ha manifestado en privado que estaría dispuesto a concluir la guerra incluso sin alcanzar un nuevo acuerdo nuclear con Teherán. El presidente considera que las capacidades estadounidenses de inteligencia y disuasión bastarán para impedir que Irán reconstruya su programa nuclear.
La estrategia de Washington se apoya en la idea de que el principal peligro para la economía estadounidense procede de la interrupción de las rutas energéticas. Desde esa perspectiva, la reapertura del tránsito marítimo sería suficiente para aliviar la presión sobre los mercados, mientras que los objetivos militares ya habrían sido cumplidos.
El vicepresidente J. D. Vance señaló que Estados Unidos continuará ejerciendo presión para garantizar un suministro energético estable que contribuya a reducir el precio del combustible para los consumidores estadounidenses.
Irán pone condiciones para reabrir la ruta marítima
Sin embargo, los intentos de poner fin al conflicto se han encontrado con importantes obstáculos. Irán ha presentado una serie de condiciones para reabrir la ruta marítima, entre ellas el pago de miles de millones de dólares en indemnizaciones, la liberación de activos congelados, el levantamiento de las sanciones, la retirada de las fuerzas estadounidenses y el cese completo de las operaciones contra las milicias de la región.
La situación se complicó, además, después de que Emiratos Árabes Unidos informara que uno de sus buques había sido alcanzado por un misil lanzado por Irán.
En los últimos días también trascendió que Trump dijo a periodistas en la Casa Blanca que estuvo dispuesto a ordenar una ofensiva militar de una magnitud que, según afirmó, no se había visto desde la Segunda Guerra Mundial. El presidente aseguró que canceló la operación en el último momento después de que los aliados de Estados Unidos en la región se lo solicitaran.
A pesar de esas dificultades, Trump ha mantenido públicamente un mensaje de confianza. En sus redes sociales compartió un enlace a un artículo titulado «Donald Trump ganó la guerra en Irán», una publicación con la que dio a entender que considera alcanzado el objetivo principal incluso sin la firma de un nuevo acuerdo formal.
Expertos y dirigentes políticos, sin embargo, advierten que la situación sobre el terreno presenta una complejidad mayor que la reflejada en las declaraciones de victoria.
El precio del combustible aumenta la presión sobre la Casa Blanca
Los precios del combustible siguen siendo una de las principales fuentes de presión política para la Administración. Según datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil, el precio medio de la gasolina se situó recientemente en $4,02 por galón, frente a los $3,16 registrados un año antes. Aunque el promedio descendió ligeramente respecto de la semana anterior, continúa en un nivel suficientemente elevado como para representar una carga significativa para los votantes de cara a los comicios de noviembre.
Respecto de la posibilidad de que Irán retome su proyecto nuclear, fuentes de la Administración afirmaron que Trump ha expresado en privado su convencimiento de que Teherán no podrá reconstruir su capacidad nuclear mientras él permanezca en el cargo. El presidente basa esa confianza, en parte, en los ataques estadounidenses que el año pasado destruyeron tres instalaciones fundamentales.
Según Trump, las capacidades de vigilancia e inteligencia de Estados Unidos permitirían detectar inmediatamente cualquier intento de reconstrucción clandestina de esas instalaciones. A ello se sumaría la amenaza de una nueva respuesta militar de gran intensidad que, en opinión del presidente, funcionaría como elemento de disuasión a largo plazo e impediría que Irán obtuviera armas nucleares.
El enfrentamiento militar y económico con Irán comenzó a principios de este año e incluyó el cierre de importantes rutas marítimas utilizadas para transportar petróleo y ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares. El conflicto impulsó con fuerza el precio del combustible en Estados Unidos, cuyo promedio alcanzó recientemente unos $4,02 por galón, y aumentó la presión sobre la Administración.
Con las elecciones de mitad de mandato cada vez más próximas, la Casa Blanca trató de encontrar una salida rápida al conflicto. Sin embargo, las exigencias planteadas por Irán para conservar su capacidad de negociación y la continuidad de las operaciones militares han mantenido abiertos importantes desafíos diplomáticos.






