La Casa Blanca pidió al Pentágono que prepare opciones para un nuevo ataque contra objetivos en Irán que podría ejecutarse antes de las elecciones de medio término del 3 de noviembre. The Atlantic atribuyó la información a funcionarios estadounidenses y señaló que aún no existe una decisión final sobre la operación.
Dos funcionarios de la administración indicaron que el tamaño de un posible ataque y sus objetivos siguen bajo discusión. El Comando Central de Estados Unidos, que dirige la guerra, trabaja en las alternativas militares.
Quienes apoyan la opción de una ofensiva limitada creen que una acción después de un periodo de relativa calma permitiría a Donald Trump mostrar avances en la guerra antes de las elecciones y podría dar impulso político a los republicanos. Incluso sus partidarios admiten que una operación de ese tipo no garantizaría por sí sola que Irán acepte negociar, que se restablezca la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz o que bajen los precios del combustible antes de la votación.
Otro ataque también podría provocar una respuesta iraní, poner en riesgo a unos 50.000 militares estadounidenses desplegados en la región y a los aliados de Washington en el Golfo, además de reducir aún más las reservas de municiones de Estados Unidos.
La guerra con Irán se ha convertido además en un problema político para el Partido Republicano debido, entre otros factores, al aumento de los precios de la gasolina y el diésel. Ken Paxton, candidato republicano al Senado por Texas, calificó ese asunto como “sin duda el mayor problema” de su campaña.
Trump ha sugerido en las últimas semanas que podría reanudar los ataques después de las elecciones. La semana pasada dijo que cree que Estados Unidos ganará la guerra “justo después de las elecciones”, aunque añadió: “Quizá antes de las elecciones”.
Al mismo tiempo, la administración Trump mantiene contactos indirectos con Irán. Las partes aún no han acordado las condiciones ni el calendario de un alto el fuego, ni la retirada del bloqueo estadounidense del estrecho de Ormuz y su reapertura.
La Casa Blanca considera que Irán atraviesa su momento de mayor debilidad desde el inicio de la guerra debido a las dificultades de su economía, el aumento de la inflación y las divisiones dentro de su dirigencia. Otros funcionarios de la administración creen que sectores de línea dura en Teherán todavía conservan poder y no muestran prisa por aceptar un acuerdo.
Un ataque antes de las elecciones podría aumentar la presión sobre Irán, pero también podría devolver la guerra y sus consecuencias al centro del debate justo cuando los estadounidenses acudan a votar.










