Donald Trump descartó el miércoles extender el alto el fuego con Irán, vigente hasta el 22 de abril, y anticipó novedades diplomáticas en las próximas 48 horas de cara a una segunda ronda de conversaciones con Teherán en Pakistán. “Creo que van a ver dos días increíbles por delante”, afirmó el presidente estadounidense a ABC News.
Trump consideró que una prórroga de la tregua probablemente no era necesaria y dejó abierto el desenlace del proceso. “Podría terminar de cualquier manera, pero creo que un acuerdo es preferible porque así podrán reconstruirse”, dijo. “Realmente tienen un régimen diferente ahora. De todas formas, eliminamos a los radicales. Se fueron, ya no están con nosotros”.
La primera ronda de conversaciones en Islamabad concluyó el fin de semana sin acuerdo. Tras ese resultado, el ejército estadounidense impuso un bloqueo marítimo sobre los puertos iraníes. El Mando Central de EE. UU. informó el miércoles que el bloqueo quedó “completamente implementado” en 36 horas desde su inicio, logrando la “superioridad marítima” en Oriente Medio y deteniendo por completo el comercio que entraba y salía de Irán por mar.
Irán había cerrado por su parte el estrecho de Ormuz a casi todas las embarcaciones desde el inicio de la guerra, condicionando el paso al control iraní y al pago de una tasa. Por esa vía transitaba anteriormente cerca de una quinta parte del petróleo y el gas mundiales.
En ese contexto, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, advirtió desde Seúl que cualquier acuerdo debe incluir medidas “muy detalladas” para verificar las actividades nucleares de Irán. “Irán tiene un programa nuclear muy ambicioso y extenso, por lo que todo eso requerirá la presencia de inspectores del OIEA”, declaró a periodistas. “De lo contrario, no habrá un acuerdo. Habrá una ilusión de acuerdo”.
Irán no ha permitido al OIEA acceder a las instalaciones nucleares bombardeadas por Israel y Estados Unidos durante la guerra de 12 días del pasado junio, según un informe confidencial del organismo distribuido en febrero. Teherán había enriquecido uranio hasta niveles sin justificación civil y se encontraba, según distintas fuentes, a pocas semanas de poder fabricar una bomba.
Israel y EE. UU. lanzaron su campaña contra Irán el 28 de febrero con el objetivo de degradar las capacidades militares del régimen, neutralizar sus programas, nuclear y de misiles balísticos, y crear condiciones para que el pueblo iraní derrocara al gobierno. Aunque el régimen no ha caído, Trump ha equiparado la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenéi, y de decenas de altos funcionarios en los ataques con el colapso del régimen. El jefe del Mossad, David Barnea, indicó el martes que Israel no dará por concluida su campaña hasta que ese liderazgo sea reemplazado.
En el plano diplomático, el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, inició el miércoles una gira de cuatro días por Arabia Saudí, Qatar y Turquía, donde participará en el Foro Diplomático de Antalya y se reunirá con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Le acompañan el ministro de Asuntos Exteriores, Ishaq Dar, uno de los mediadores en las conversaciones entre Washington y Teherán, y otros altos funcionarios.
Arabia Saudí anunció además que proporcionará a Pakistán$3.000 millones para reforzar sus reservas exteriores, y prorrogará por un período no especificado un depósito existente de 5.000 millones. El apoyo llega días después de que Islamabad anunciara la devolución de miles de millones en préstamos a los Emiratos Árabes Unidos.