El gobierno de Trump sancionará a un gran banco la próxima semana para aplicar presión económica sobre Teherán. El objetivo es finalizar la guerra de más de seis meses con Irán.
La identidad de la institución financiera y su país de origen se mantienen en absoluta reserva. La medida se concretará este lunes.
La acción estaba programada inicialmente para el viernes. Se pospuso por las ceremonias del vigésimo quinto aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
El proceso continuará sin pausas hasta que se corten definitivamente los tratos con este régimen.
La situación se volverá tan poco rentable que cualquier riesgo asumido por una empresa o en las finanzas personales representará un evento de nivel de extinción. Las consecuencias serán directas e inminentes.
Estados Unidos impuso una serie de medidas económicas contra Irán desde el inicio de la guerra en febrero. Los objetivos abarcan las exportaciones de petróleo, las redes marítimas, los canales de adquisición de armas, los intermediarios financieros, las plataformas de intercambio de activos digitales y los enlaces de aviación.
La campaña se aumentó el mes pasado bajo la iniciativa denominada Operación Paria Económico. Esta etapa castigó a casi 60 entidades, personas físicas y embarcaciones. También amplió el alcance de las medidas secundarias sobre quienes hacen negocios con Irán en sectores clave como el transporte marítimo, la aviación, la tecnología, el oro y los activos digitales.









