Los equipos de rescate buscan a más personas bajo los escombros de Zaporiyia después de que un ataque ruso alcanzara distintos puntos de esta ciudad del sur de Ucrania durante la madrugada del sábado. El gobernador regional, Mykhailo Semikin, cifró en ocho los muertos, entre ellos tres niños, y confirmó que otras diez personas resultaron heridas.
La información sobre las víctimas llegó pocas horas después de una reunión de seis horas en Miami entre representantes de Estados Unidos, Ucrania y Europa para preparar una propuesta conjunta destinada a poner fin a la guerra. Entre los participantes estuvieron los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, delegados ucranianos y representantes europeos y de la OTAN.
Una persona familiarizada con esos contactos, que pidió mantener su identidad en reserva, explicó que la intención era alcanzar un acuerdo sobre la propuesta en las próximas semanas y presentarla a Rusia. Las delegaciones pretendían conseguir avances antes del invierno.
El viernes, Donald Trump también retiró las sanciones que afectaban al combustible ruso. El presidente estadounidense afirmó que Moscú había aceptado suministrar diésel a los mercados internacionales como parte de un esfuerzo por reducir los precios del combustible.
Volodymyr Zelensky criticó ese acuerdo. El presidente ucraniano sostuvo que el dinero procedente del diésel ruso se destina a la guerra “contra la gente, contra Ucrania, contra todos nosotros”. También afirmó que, en su opinión, los negociadores de Kiev servían únicamente de “cortina de humo” y calificó esa situación de injusta.
Vladimir Putin, entretanto, consideró poco probable que las negociaciones de paz se reanudaran de inmediato. Tras una conversación telefónica con Trump, el presidente ruso atribuyó esa dificultad a los ataques ucranianos con drones contra Moscú.










