Irán y Omán negocian reabrir el estrecho de Ormuz mediante un sistema de gestión conjunta que exige a Estados Unidos suspender su bloqueo a los puertos.
Teherán supedita la reapertura a que Washington cumpla el alto el fuego
Irán y Omán avanzan hacia un acuerdo sobre la circulación marítima por el estrecho de Ormuz que podría restablecer el alto el fuego entre Teherán y Washington. La fórmula permitiría a la República Islámica conservar cierto control sobre el tráfico de una vía esencial para el suministro mundial de petróleo y gas. El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní informó el miércoles de que ambos países ya habían definido una ruta para los buques y trabajaban en los últimos detalles de un sistema de gestión conjunta.
Teherán sostiene que cualquier reapertura dependerá de que Estados Unidos cumpla lo que Irán considera un compromiso de levantar su bloqueo naval sobre los puertos iraníes. El viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, afirmó que Washington había enviado mensajes en los que expresaba su disposición a volver a los compromisos de un memorando de entendimiento firmado a mediados de junio. Ese documento contemplaba el cese inmediato de las operaciones militares, aunque el funcionario aclaró que su cumplimiento sería necesario,, pero no suficiente.
El acceso a Ormuz se convirtió en uno de los principales focos de la nueva fase de enfrentamientos, iniciada aproximadamente un mes antes. Antes de la guerra, todos los buques podían cruzar libremente el estrecho y no pagaban peajes,, pero Irán ha obstaculizado desde entonces el tránsito marítimo. Gharibabadi aseguró además que Irán y Estados Unidos no habían celebrado conversaciones durante los últimos días, pese a que Donald Trump afirmó que los contactos se desarrollaban “durante todo el día”.
La incertidumbre en torno al líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, también podría complicar las negociaciones. El presidente Masoud Pezeshkian declaró en una entrevista difundida por la televisión estatal que la comunicación con Jamenei resultaba “muy difícil”. El líder supremo no ha aparecido públicamente desde que sustituyó a su padre, el ayatolá Alí Jamenei, muerto en un ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán durante el primer día de la guerra, a finales de febrero.
Claves de la propuesta que Irán y Omán negocian sobre Ormuz
- Irán y Omán ya definieron una ruta para los buques y ultimaban un sistema de gestión conjunta.
- Teherán condiciona la reapertura al cumplimiento estadounidense del memorando de alto el fuego.
- Irán plantea que las rutas de entrada y salida atraviesen sus aguas territoriales.
- Otra versión prevé una apertura provisional de 60 días sin peajes.
- Los primeros 30 días se dedicarían a retirar entre 70 y 100 minas.
Las rutas, las minas y los peajes mantienen abierto el desacuerdo

Las informaciones difundidas sobre el pacto no coinciden por completo. Teherán anunció “progresos significativos” y sostuvo que tanto las rutas de entrada como las de salida atravesarían aguas iraníes. Gharibabadi declaró a la agencia oficial IRNA que el mecanismo se había diseñado para que los barcos comerciales pasaran por aguas territoriales iraníes en ambos tramos del viaje. Según el viceministro, las conversaciones con Omán habían alcanzado “entendimientos fundamentales” y el avance estaba cerca de concretarse.
Una información emitida por el Canal 12 presentó una configuración distinta: Ormuz se abriría inicialmente durante 60 días. Los buques que ingresaran al Golfo utilizarían la parte iraní del estrecho, mientras que los que salieran hacia el mar Arábigo navegarían por el sector omaní. Durante ese periodo provisional, ninguna de las partes impondría peajes. Los primeros 30 días se dedicarían a retirar las minas instaladas en la zona, aunque la operación podría prolongarse por la presencia estimada de entre 70 y 100 artefactos explosivos.
Una vez despejado el principal corredor de navegación, ese carril serviría tanto para la entrada como para la salida de embarcaciones. Irán y Omán aprovecharían además los 60 días para negociar un régimen permanente de circulación por Ormuz. La propuesta discutida con Mascate concedería a Teherán autoridad sobre los barcos que entren en el Golfo, de acuerdo con una fuente iraní de alto rango y dos funcionarios regionales citados por Reuters. De materializarse, sería una de las concesiones más importantes otorgadas a Irán.
Estados Unidos no reaccionó de inmediato a la propuesta y mantiene su rechazo a que Irán controle la principal ruta comercial mundial para el suministro energético. Los negociadores del Golfo reclaman que los países de la región supervisen las inspecciones y que cualquier tasa sea voluntaria. Teherán quiere cobrar entre el 5 % y el 7 % del valor de los cargamentos, mientras Omán estudia una tarifa cercana al 3 %. Washington se opone a cualquier cobro y las fuentes consultadas advierten de que aún quedan asuntos relevantes por resolver.
Las amenazas regionales elevan la presión sobre la salida diplomática
Presentar el pago como voluntario, al menos formalmente, podría ayudar a superar el bloqueo negociador. Sin embargo, la amenaza implícita de ataques iraníes probablemente disuadiría a las navieras de cruzar sin abonar la tasa. Una fuente iraní resumió la fragilidad del proceso al advertir que los detalles podían derribar el acuerdo y que un solo mensaje de Trump en redes sociales podía desbaratarlo. El mandatario había amenazado varias veces con lanzar ofensivas a gran escala, aunque después retrocedió al alegar avances diplomáticos.

Después de una de esas amenazas, Irán avisó a los Estados del Golfo de que una nueva ofensiva estadounidense provocaría represalias contra infraestructuras energéticas esenciales de toda la región. El mensaje fue transmitido mediante contactos diplomáticos de alto nivel después de que Trump amenazara, el 28 de julio, con atacar la red energética y la infraestructura de Irán. Abbas Araghchi comunicó el aviso a sus homólogos de Arabia Saudí, Turquía y Qatar, así como al jefe del Ejército de Pakistán.
Araghchi pidió a los aliados de Washington que usaran su influencia sobre Trump para impedir nuevos ataques y defendió una solución diplomática para evitar una escalada más amplia. Un funcionario iraní indicó que las represalias podrían alcanzar instalaciones energéticas, refinerías, redes eléctricas, infraestructuras hidráulicas, sistemas de transporte y campos petroleros. La dirigencia clerical iraní también ha reclamado el cierre de las bases militares estadounidenses y ha exigido a los Estados árabes que dejen de compartir inteligencia con Washington.
Posteriormente, el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, conversó con Trump y le pidió aplazar cualquier acción militar, retomar las negociaciones, garantizar un alto el fuego y buscar una solución diplomática. El 2 de agosto, Trump declaró que había aceptado cancelar el ataque contra Irán, sujeto a la posibilidad de alcanzar rápidamente un acuerdo. Riad sostuvo que una mayor escalada solo traería más destrucción,, pero dejó claro que respondería militarmente si su territorio se veía amenazado.
Los ataques hutíes y el tráfico mínimo agravan la crisis marítima
A la disputa por Ormuz se suma el bloqueo marítimo declarado contra Arabia Saudí en el mar Rojo por los hutíes, un grupo terrorista respaldado por Irán en Yemen. El miércoles, los hutíes aseguraron que habían atacado dos petroleros saudíes como parte de esa campaña. Según las cifras ofrecidas por un portavoz militar del grupo, esas embarcaciones fueron el octavo y el noveno petroleros saudíes atacados desde que comenzó el bloqueo el mes anterior. Las autoridades saudíes no hicieron comentarios inmediatos.

El portavoz Yahya Saree afirmó que el grupo atacó con varios misiles balísticos al petrolero saudí Wafa, en el norte del mar Rojo, frente a la costa de Yanbu. En una declaración posterior, sostuvo que los rebeldes habían atacado al petrolero Daisy en el golfo de Adén con un misil balístico. Los hutíes anunciaron además que intensificarán sus operaciones en el norte del mar Rojo, donde, según el grupo, Arabia Saudí ha comenzado a desviar sus petroleros para eludir el bloqueo.
Pese a las amenazas y los ataques, los registros de seguimiento marítimo mostraron que el tráfico por los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb apenas cambió el martes respecto de la jornada anterior. Los datos de Kpler contabilizaron ocho buques en Ormuz: cinco petroleros y tres graneleros, la misma cantidad registrada el día previo. Seis embarcaciones —tres petroleros y tres graneleros— ingresaban en el estrecho, mientras que un buque gasero y otro petrolero salían.
La circulación habitual antes de la guerra oscilaba entre 130 y 140 barcos diarios. La guerra comenzó el 28 de febrero entre Estados Unidos e Israel, por una parte, e Irán, por otra, y Teherán respondió con el cierre del estrecho. A lo largo de la guerra, Irán ha atacado repetidamente a los Estados del Golfo, con especial intensidad contra los Emiratos Árabes Unidos, y volvió a amenazar con hacerlo tras el anuncio estadounidense de una posible nueva ofensiva.






