Estados Unidos e Irán negocian un canje por el cual Washington descongelaría $20.000 millones en activos iraníes a cambio de que Teherán se desprenda de su reserva de uranio enriquecido, según Axios, que cita a dos funcionarios estadounidenses y dos fuentes con conocimiento directo del proceso. El intercambio constituye la pieza central de un borrador destinado a poner fin a la guerra entre ambos países.
La segunda ronda de contactos se celebrará este fin de semana en Islamabad, posiblemente el domingo, con Pakistán a la cabeza de la mediación y el apoyo de Egipto y Turquía. El viernes, representantes de los tres países sostendrán además un encuentro cuádruple con funcionarios saudíes al margen de un foro diplomático en territorio turco.
El reloj corre: el alto el fuego vence el 21 de abril. El presidente Donald Trump aseguró que está dispuesto a prorrogarlo si las conversaciones lo exigen, pero advirtió sobre la alternativa. “Estamos muy cerca de lograr un acuerdo. Si no hay acuerdo, se reanudan los bombardeos”, declaró ante la prensa.
El núcleo técnico del diferendo gira en torno a las casi 2.000 kilogramos de uranio enriquecido que Irán mantiene en instalaciones subterráneas. De esa cantidad, 450 kilogramos alcanzan una pureza del 60%, un umbral próximo al grado militar.
Washington reclamó inicialmente el traslado completo del material a su territorio; Teherán solo admitía diluirlo puertas adentro. La fórmula que ahora se discute divide la carga: una parte saldría hacia un tercer país, no necesariamente Estados Unidos, y el resto sería diluido en suelo iraní bajo supervisión internacional.
La cifra financiera también ha oscilado. Una oferta previa de Washington contemplaba $6.000 millones destinados exclusivamente a compras humanitarias. Irán pidió 27.000 millones. El monto actualmente sobre la mesa es de 20.000 millones, aunque un funcionario estadounidense matizó que el esquema de “dinero a cambio de uranio” es “una de muchas discusiones” en curso.
Los equipos trabajan sobre un memorándum de entendimiento de tres páginas. El texto incluye una moratoria “voluntaria” al enriquecimiento nuclear: Estados Unidos exige veinte años de suspensión e Irán ofrece cinco. Los mediadores intentan acortar la distancia entre ambas posturas.
El borrador permitiría a Irán conservar reactores de investigación para la producción de isótopos médicos, bajo la condición de que toda su infraestructura nuclear quede sobre la superficie. Las instalaciones subterráneas serían clausuradas.
El documento también aborda el estrecho de Ormuz, aunque las fuentes consultadas admiten que persisten brechas significativas en ese capítulo. No está claro si el MOU incorpora referencias al programa de misiles balísticos iraníes ni al respaldo de Teherán a grupos armados de la región, dos exigencias planteadas por Israel y por el ala dura del Partido Republicano.
Trump afirmó que Irán se comprometería con “una declaración muy, muy poderosa de que no tendrán armas nucleares” y que estaría dispuesto a entregar “el polvo nuclear”. Desde la Casa Blanca, la portavoz Anna Kelly calificó los contactos de “productivos”, evitó entrar en detalles y rechazó las filtraciones.
Un alto funcionario estadounidense sintetizó el estado del proceso: “Irán ha cedido. Pero no lo suficiente. Veremos qué hace falta para que avancen”.
El eventual pacto enfrentará resistencia política interna. Trump y su propio partido censuraron duramente al expresidente Barack Obama por liberar decenas de miles de millones en fondos iraníes en el acuerdo de 2015, y la administración deberá justificar por qué reedita un esquema comparable. El senador Lindsey Graham (R-S.C.) reveló en Fox News que el mandatario ha hablado directamente con los iraníes y que al menos una de esas llamadas subió de tono.