Irán aumentó durante 2026 la actividad en una instalación subterránea de Natanz conocida como Pickaxe Mountain, considerada por servicios de inteligencia occidentales como un posible lugar de almacenamiento de material nuclear.
Un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), basado en seis años de imágenes de distintas fuentes, identifica tres fases de actividad en cinco puntos clave y en las carreteras que los conectan. La secuencia indica que el lugar pasó de una etapa de excavación activa a una probable construcción interna, acompañada por trabajos continuos de refuerzo exterior.
Las imágenes muestran en 2026 más movimiento en las carreteras de Pickaxe Mountain que en cualquier otro momento registrado en el lugar. Entre las obras observadas figuran la elevación y el endurecimiento de los accesos, la pavimentación de la red vial interna, el refuerzo de las zonas de entrada y la nivelación y retirada del material extraído durante las excavaciones.
El análisis no permite confirmar ni descartar la afirmación de la inteligencia israelí de que Irán trasladó centrifugadoras a Pickaxe Mountain. La continuidad de las obras, la ausencia de un aumento visible de las medidas de seguridad internas y la falta de vehículos y equipos ajenos a la construcción sugieren que la instalación todavía no estaría en condiciones de realizar tareas de enriquecimiento, si ese fuera su propósito.
Estados Unidos también estudia capacidades para atacar instalaciones profundamente enterradas. Un documento del Pentágono describe una prueba con fuego real destinada a validar capacidades clasificadas frente a amenazas emergentes. Tres fuentes vincularon esa prueba con la posibilidad de bombardear instalaciones subterráneas profundas, pese a las dificultades que actualmente plantea un objetivo como Pickaxe Mountain.










