Las exportaciones petroleras de Irán están sufriendo una fuerte contracción mientras disminuyen sus reservas de crudo fuera del golfo Pérsico y aumenta la presión sobre una de las principales fuentes de ingresos del gobierno.
Según un informe publicado por Independent Arabia, el bloqueo naval estadounidense sobre las exportaciones iraníes ha reducido de manera considerable la capacidad de Teherán para trasladar petróleo desde el golfo Pérsico hacia los mercados internacionales.
El reporte sostiene que, desde la reanudación del bloqueo a mediados de julio, no han logrado salir nuevos cargamentos importantes de crudo iraní. Irán continúa cargando cantidades limitadas en petroleros, pero esos buques permanecerían dentro del golfo sin poder llegar a sus compradores.
Al mismo tiempo, las reservas de petróleo iraní almacenadas en buques fuera del área del bloqueo han disminuido con rapidez. Según las cifras citadas, pasaron de unos 90 millones de barriles a mediados de julio a cerca de 29 millones.
Ese petróleo ya trasladado fuera del golfo ha permitido a Irán continuar obteniendo ingresos pese a las restricciones. El informe estima que, si el ritmo de reducción se mantiene, esas reservas podrían agotarse hacia mediados de octubre.
La caída también aparece en la actividad de carga. Durante agosto, Irán habría cargado alrededor de 255.000 barriles diarios en petroleros dentro del golfo, un 85 % menos que el promedio registrado entre febrero y abril.
Antes de la guerra, las exportaciones iraníes de petróleo se acercaban a los dos millones de barriles diarios, según el mismo reporte.
La reducción de las ventas externas afecta directamente las finanzas del país. Los ingresos petroleros representan aproximadamente un tercio de los recursos del gobierno y son una fuente importante de divisas.
La menor entrada de dólares coincide con un debilitamiento del rial iraní. Un economista de Capital Economics citado en el informe calculó que la moneda ha perdido alrededor del 15 % de su valor frente al dólar desde que el presidente estadounidense Donald Trump inició una nueva campaña de presión económica contra Irán.
El sector petroquímico también enfrenta dificultades. Las exportaciones iraníes de productos petroquímicos habrían caído un 63 % desde comienzos de 2026.
Si la caída continúa, las instalaciones de almacenamiento podrían alcanzar su capacidad máxima y obligar a algunas plantas a reducir la producción, según las estimaciones citadas.
El informe añade que algunas refinerías chinas, entre los principales compradores del petróleo iraní, comenzaron a buscar suministros alternativos en Arabia Saudita, Irak y Emiratos Árabes Unidos.
Con menores exportaciones, una moneda debilitada y reservas flotantes en descenso, Teherán enfrenta una presión creciente sobre sus ingresos públicos y su acceso a divisas.










