Irán amenazó con imponer una zona de exclusión marítima en el golfo Pérsico y anunció que establecerá un corredor de navegación bajo sus propias condiciones de paso, en una nueva escalada de la tensión con Estados Unidos alrededor del estrecho de Ormuz.
Teherán también afirmó haber empleado un misil balístico Qassem Basir contra buques de guerra estadounidenses próximos al estrecho. El Comando Central de Estados Unidos sostuvo que las embarcaciones atacadas lograron evitar los misiles.
Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, presentó las nuevas restricciones marítimas como una respuesta a lo que Teherán califica de “guerra económica” estadounidense. Irán prevé publicar nuevos mapas de navegación para definir el corredor, aunque todavía no ha detallado las condiciones que pretende aplicar al tráfico marítimo.
El estrecho de Ormuz constituye un punto crítico para el transporte energético mundial y su geografía permite a Irán ejercer presión sin necesidad de bloquearlo por completo. La amenaza iraní combina misiles, drones, minas navales y embarcaciones rápidas, medios capaces de obligar a desplegar escoltas, retrasar el tráfico comercial y mantener operaciones de limpieza de minas.
El Qassem Basir, presentado en mayo de 2025 y derivado del Haj Qassem, es un misil balístico de combustible sólido con un alcance declarado de al menos 1.200 kilómetros. Las autoridades iraníes le atribuyen un sistema de guiado electroóptico terminal basado en sensores infrarrojos, diseñado para reducir la dependencia del GPS y conservar precisión en entornos sometidos a interferencias.
Su alcance permite cubrir desde territorio iraní buena parte del golfo y varias instalaciones militares estadounidenses. Atacar un buque en movimiento exige, sin embargo, una cadena de detección, identificación, seguimiento y actualización de datos capaz de mantener una solución de tiro durante el vuelo del misil.
La presión marítima iraní incluye además las embarcaciones rápidas de la Guardia Revolucionaria y la capacidad de emplear minas. Incluso un número reducido de minas puede interrumpir temporalmente las rutas comerciales mientras se inspeccionan y despejan los canales de navegación.
Estados Unidos mantiene una defensa escalonada en la región. Los destructores de la clase Arleigh Burke emplean el sistema de combate Aegis y lanzadores verticales Mk 41 capaces de utilizar interceptores como los SM-2 y SM-6. En tierra, las baterías Patriot y THAAD contribuyen a la defensa contra misiles, mientras sistemas tripulados y no tripulados participan en las operaciones antiminas.
La estrategia iraní busca obligar a Washington a responder simultáneamente a amenazas contra buques, bases militares y rutas comerciales. Aunque Estados Unidos conserva una amplia superioridad militar convencional, la dispersión de medios iraníes y las características geográficas del estrecho permiten a Teherán mantener capacidad para perturbar el tránsito marítimo.
La escalada coincide con un aumento de la presión económica estadounidense sobre Irán. Al mismo tiempo, continúan gestiones indirectas de mediación encabezadas por Omán, Qatar y Pakistán, incluidas conversaciones sobre rutas marítimas a través del estrecho y una eventual reanudación del diálogo. Hasta el 8 de septiembre no se había anunciado formalmente una nueva ronda de negociaciones ni un acuerdo entre Washington y Teherán.










