Irán ahorcó este miércoles a Mehdi Farid, condenado por colaborar con el servicio de espionaje israelí Mossad, informó el poder judicial iraní a través del sitio Mizan Online.
Dos ONG con sede fuera del país, Iran Human Rights y la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), aseguraron que Farid, de 55 años, era empleado de la Organización de Energía Atómica de Irán al momento de su arresto, el 31 de mayo de 2023.
Mizan Online calificó al Mossad como “servicio terrorista de espionaje” y precisó que Farid fue condenado por “corrupción en la tierra”, un delito capital en la legislación iraní. El poder judicial también lo describió como gerente de la Organización de Defensa Pasiva, un organismo de defensa civil que emitió un comunicado negando que Farid hubiera tenido “cualquier membresía, responsabilidad o cargo” en esa entidad.
Iran Human Rights, con sede en Noruega, detalló que Farid había recibido inicialmente una condena de 10 años de prisión, pero en un nuevo juicio en julio de 2025 fue sentenciado a muerte por cargos de espionaje para Israel. HRANA, con sede en Estados Unidos, atribuyó la reapertura del caso a una apelación de la fiscalía.
La ejecución se suma a una serie de ahorcamientos de alto perfil que ha alarmado a organizaciones de derechos humanos. El domingo, Mizan reportó el ahorcamiento de Mohammad Masoum Shahi y Hamed Validi, acusados de integrar una red vinculada al Mossad y de haber recibido entrenamiento en el Kurdistán iraquí.
Irán ha ejecutado a múltiples condenados desde el inicio de la guerra con Estados Unidos e Israel, el 28 de febrero. Un frágil alto el fuego rige desde el 8 de abril. Funcionarios iraníes han advertido que no habrá indulgencia con quienes sean considerados colaboradores de Israel.
A principios de este mes, el jefe del poder judicial, Gholam Hossein Mohseni Ejei, instó a los tribunales a acelerar los fallos vinculados a la guerra, incluida la pena capital. “Necesitan acelerar la emisión de sentencias de ejecución y la confiscación de bienes”, dijo durante una reunión televisada de altos funcionarios judiciales.
Amnistía Internacional sostuvo que estas ejecuciones han mostrado al poder judicial como “una herramienta de represión, enviando a individuos a la horca para sembrar miedo y ejecutando una venganza contra quienes exigen un cambio político fundamental”. Según grupos de derechos humanos con sede fuera del país, Irán es el segundo Estado con más ejecuciones en el mundo, solo detrás de China.