Irán mantuvo el domingo las condiciones que ha fijado para reabrir el estrecho de Ormuz después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazara la propuesta iraní. El canciller Abbas Araghchi afirmó que Teherán no retirará esas exigencias y que cualquier reapertura del paso marítimo dependerá de su cumplimiento.
El plan iraní contempla el cese de las hostilidades en Oriente Medio, también en el Líbano, y la restitución de las condiciones incluidas en el acuerdo de alto el fuego que colapsó meses atrás. Ese entendimiento exigía la liberación de activos iraníes congelados, el levantamiento de las sanciones al petróleo de Irán y el fin del bloqueo naval estadounidense.
Araghchi afirmó que Irán mantiene abierta la vía diplomática y las negociaciones, pero que no renunciará a lo que considera sus derechos. Añadió que Teherán ya vio la reacción inicial de Trump y que todavía espera que los mediadores transmitan la posición definitiva de Washington antes de decidir sus próximos pasos.
Irán presentó la nueva propuesta durante la Asamblea general de la ONU en Nueva York y la hizo llegar a Estados Unidos por medio de mediadores de Qatar. Araghchi explicó ante la ONU que el plan tiene un plazo de siete días y que, si se cumplen las condiciones iraníes, el estrecho de Ormuz puede reabrirse y recuperar el tránsito marítimo normal dentro de ese periodo.
Trump rechazó el sábado la propuesta y sostuvo que Irán busca un acuerdo porque sus pérdidas son elevadas con el cierre de la ruta. El presidente estadounidense dijo que Teherán quiere abrir el estrecho de inmediato y añadió que él también está dispuesto a alcanzar un acuerdo.
El estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los principales puntos de disputa entre Washington y Teherán desde el inicio de la guerra, hace casi siete meses. La ruta es esencial para el suministro mundial de energía y el tráfico marítimo por la zona ha caído con fuerza a causa de los ataques contra buques y las restricciones impuestas al paso.
Estados Unidos e Irán firmaron en junio un memorando de entendimiento que buscaba poner fin a la guerra, reabrir el estrecho e iniciar conversaciones sobre el programa nuclear iraní. El acuerdo se deshizo poco después, tras disparos iraníes contra barcos comerciales que Teherán acusó de apartarse de la ruta autorizada por sus autoridades.
Desde entonces, Irán exige que los barcos obtengan autorización antes de atravesar Ormuz y atribuye esa medida a razones de seguridad y soberanía. Los buques que no aceptan esas condiciones sufren ataques de forma regular, mientras Estados Unidos realiza bombardeos esporádicos contra zonas costeras iraníes como represalia.
Washington también ha impuesto un bloqueo económico para presionar a Teherán con el fin de que detenga los ataques contra barcos en el estrecho. Trump ha repetido que Estados Unidos controla la vía marítima, aunque Irán mantiene sus propios requisitos para el tránsito.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, se reunió en Nueva York con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Pezeshkian sostuvo que Irán no ha abandonado las negociaciones, pero que ya no confía en Estados Unidos a causa de experiencias anteriores.
En una entrevista con Al Jazeera, Pezeshkian afirmó que Qatar y Pakistán continúan como mediadores entre Washington y Teherán y que ambos países transmiten los mensajes iraníes a Estados Unidos. También dijo que las conversaciones actuales parten del memorando firmado en junio y que la crisis de Ormuz solo puede resolverse mediante negociaciones, no por la fuerza.
Pezeshkian añadió que Irán busca una seguridad basada en la cooperación regional y rechazó la necesidad de un “policía regional”. También afirmó que su país ha resistido los ataques estadounidenses e israelíes y que mantendrá esa posición.
En otra entrevista, esta vez con CBS, el presidente iraní dijo que Teherán está dispuesto a conversar sobre su programa nuclear y otros asuntos, pero que no aceptará coerción ni intimidación. Repitió además la afirmación iraní de que el desarrollo de armas nucleares está prohibido por motivos religiosos.
Ante una pregunta sobre una posible invitación a Trump para negociar directamente en Irán, Pezeshkian descartó en la práctica esa posibilidad y señaló que los ataques estadounidenses de las primeras etapas de la guerra, que diezmaron al liderazgo iraní, provocaron un profundo rechazo entre la población.
Al mismo tiempo, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó que su departamento envió equipos a distintos países para impulsar medidas destinadas a aislar económicamente a Irán. Bessent destacó nuevas restricciones contra aerolíneas y bancos iraníes y sostuvo que esa presión ya produce resultados.
Turquía y Omán detuvieron los vuelos de entrada de la aerolínea privada iraní Mahan Air, mientras los Emiratos Árabes Unidos suspendieron todos los vuelos de compañías aéreas iraníes. Dubái es uno de los principales destinos de esas aerolíneas y mantiene una amplia comunidad iraní y vínculos comerciales estrechos con Irán.
Las medidas también alcanzaron al sector bancario. El banco central de los Emiratos Árabes Unidos bloqueó el miércoles las transacciones hacia y desde Irán de las sucursales del Bank Melli, al que acusó de infringir normas sobre lavado de dinero, terrorismo y proliferación de armas. Turquía, por su parte, revocó la semana pasada la licencia del Bank Mellat, entidad iraní sometida desde hace años a sanciones occidentales.
Jonathan Burke, subsecretario adjunto del Tesoro para financiación del terrorismo, realizó durante dos semanas una gira por Oriente Medio y Europa para promover la campaña de presión económica. El Tesoro estadounidense ha mantenido conversaciones con más de 50 países como parte de ese esfuerzo.










