Una operación de influencia que actuaba desde Irán consiguió introducir cerca de 100 artículos en aproximadamente una docena de medios de comunicación de distintos países. Los envíos llegaron con las firmas de siete periodistas que, en realidad, no existían. OpenAI expuso el jueves 8 de octubre cómo se utilizó ChatGPT en esa actividad y anunció el bloqueo de las cuentas relacionadas con ella.
La intervención de la herramienta comenzó antes de la publicación. Los responsables de la red escribieron sus solicitudes en persa y pidieron mejoras de redacción para artículos críticos con la guerra de Estados Unidos contra Irán. También utilizaron ChatGPT para preparar propuestas de colaboración dirigidas a medios y elaborar contenido destinado a promover mensajes contrarios a la política estadounidense durante la guerra.
Entre los artículos identificados por OpenAI aparecían títulos como “¿Está la política de Estados Unidos hacia Irán en manos privadas? La cuestión de Jared Kushner” y “La guerra en Irán y el colapso de la credibilidad moral de Occidente”. Ninguno de los medios que publicó los textos figura entre los principales grandes medios informativos de Estados Unidos, aunque algunos reúnen audiencias considerables en redes sociales, de acuerdo con CNN.
Uno de esos sitios es Middle East Monitor, con sede en Londres, que tiene cerca de dos millones de seguidores en Facebook. Otro es LA Progressive, radicado en Los Ángeles, donde se publicó un artículo sobre Jared Kushner y la política exterior estadounidense. LA Progressive se presenta como un medio independiente dedicado a promover la justicia social.
CNN solicitó comentarios a los sitios que habían publicado los artículos. Daud Abdullah, director de Middle East Monitor, respondió que revisaría los textos señalados por OpenAI y tomaría las medidas pertinentes.
El trabajo de la red continuó después de colocar los artículos. Sus integrantes pidieron a ChatGPT comentarios para redes sociales que aparentaran proceder de usuarios estadounidenses que habían leído contenidos sobre ataques con misiles, ceses del fuego y gestiones diplomáticas. La intención era acompañar las publicaciones periodísticas con reacciones que parecieran espontáneas.
Las instrucciones para esos comentarios establecían una representación precisa de los protagonistas de la guerra: Estados Unidos como agresor, Israel como un aliado de Washington en el que no se podía confiar e Irán como una víctima que mostraba determinación y resistencia. La combinación de artículos publicados por medios reales y mensajes atribuidos a supuestos lectores podía crear la impresión de una discusión pública auténtica en torno a esas ideas.
OpenAI situó la actividad en Irán, pero no pudo determinar con certeza quién la organizó ni si tenía vínculos con el Gobierno iraní. En su informe explicó que “la actividad en su conjunto parecía compatible con un operador comercial que ejecutaba una campaña de influencia pagada, pero no podemos identificar al actor concreto involucrado”. Los hallazgos, por tanto, no demuestran que la operación fuera encargada o dirigida por el régimen iraní.
Jessica Brandt, quien entre 2023 y 2025 dirigió el centro estadounidense encargado de combatir la influencia extranjera maliciosa, dependiente de la Oficina del director de Inteligencia Nacional y clausurado desde entonces, habló del caso con CNN. “Es sorprendente que los iraníes lograran introducir su contenido en medios de comunicación reales y ampliar de ese modo el alcance potencial de su campaña”, declaró.
Brandt también advirtió sobre el uso de estas herramientas para ocultar el origen de las operaciones: “La inteligencia artificial permite a los adversarios extranjeros ocultar mejor sus huellas, crear fachadas falsas más sofisticadas de lo que podrían lograr de otro modo y blanquear su contenido a través de canales auténticos”.










