Un informe publicado anoche, lunes, en The Times intenta arrojar algo de luz sobre la nueva vida, rodeada de secretismo, de Mojtaba Jameneí, dirigente de la Guardia Revolucionaria de Irán. Según el periodista Michael Evans, el desafío para el Mossad israelí y la Agencia Central de Inteligencia estadounidense, la CIA, comienza por el hecho de que Mojtaba no utiliza un teléfono ni una computadora desde hace unos tres meses. Además, los iraníes suelen recurrir a dobles, y ni siquiera quienes le preparan la comida y lo atienden saben si se encuentran ante el verdadero ayatolá o ante uno de sus suplentes.
The Times citó a Rami Igra, antiguo jefe de división del Mossad, quien explicó cuál podría ser la vía para localizar al dirigente del régimen terrorista: “Quizá Mojtaba no utilice un teléfono, pero, aun así, dispone de otros medios de comunicación, como trozos de papel. Utilizan una red de mensajeros para transmitir los mensajes. Esos mensajeros no saben qué están haciendo, aparte de llevar mensajes de una persona a otra. Por tanto, si el Mossad logra localizarlo, será gracias a un agente humano”.
Un alto funcionario estadounidense explicó la ventaja de Israel en el uso de agentes humanos dentro del territorio iraní: “Soy escéptico respecto de la eficacia de la inteligencia humana estadounidense, porque Irán ha sido una zona vedada durante cuarenta años. La inteligencia israelí es, por supuesto, mucho mejor, pero también tiene limitaciones”.
El informe también recogió las declaraciones de Avner Avraham, excoronel del Mossad, quien se refirió al uso de dobles: “Mojtaba vive en distintos lugares y hay personas contratadas para alimentarlo. Lo que ellas no saben es si la comida que entregan está destinada al verdadero Mojtaba o a uno de sus dobles. Por eso regresan a casa por la noche convencidas de que atienden al líder supremo, cuando en la mayoría de los casos se trata de un impostor”.
Mojtaba pasó a la clandestinidad hace unos tres meses, tras la oleada de asesinatos selectivos contra altos cargos del régimen iraní, entre ellos su padre. Según las estimaciones, Jameneí padece graves discapacidades y deformaciones físicas a causa del intento de asesinato del que fue objeto. Desde entonces, mantiene un estricto hermetismo y evita toda aparición pública.






