Irán no permitirá que su uranio enriquecido salga del país y tampoco reanudará las negociaciones con Estados Unidos mientras Washington no cumpla sus exigencias. Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, transmitió ambas condiciones al jefe del Ejército de Pakistán, Asim Munir, durante su visita a Teherán este martes 20 de octubre.
“Ni siquiera una pequeña cantidad de material nuclear enriquecido saldrá de Irán”, afirmó Rezaei. Consideró que ese material constituye una riqueza nacional reservada para su utilización dentro del país. En cuanto al diálogo con Washington, sostuvo que cualquier negociación requiere primero medidas estadounidenses para recuperar la confianza, cuyo primer paso debe ser el cumplimiento de las condiciones iraníes.
La posición de Teherán mantiene bloqueado el principal punto de desacuerdo con Estados Unidos: el futuro del programa nuclear. Washington exige su desmantelamiento y el vicepresidente JD Vance reclamó a comienzos de octubre una reducción “significativa” de la capacidad iraní para enriquecer uranio. Irán sostiene que sus actividades tienen fines pacíficos, pese a haber enriquecido material por encima de los niveles de uso civil, impedido el acceso de inspectores y desarrollado un programa de misiles balísticos.

Pakistán intenta acercar nuevamente a ambos gobiernos. Su mediación contribuyó en junio a un acuerdo provisional de paz, conocido como Memorando de Islamabad, que se deshizo pocas semanas después, tras la reanudación de los combates entre Irán y Estados Unidos. La guerra comenzó el 28 de febrero con ataques estadounidenses e israelíes contra Irán. Israel ha permanecido en gran medida fuera de los enfrentamientos desde abril.
Munir también se reunió con el presidente iraní, Masud Pezeshkian, para abordar la mediación y la situación regional, y con el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf. Este último vinculó la recuperación de la confianza con siete condiciones que Teherán planteó en septiembre para reabrir el estrecho de Ormuz, una vía esencial para el transporte de petróleo y gas que Irán mantiene cerrada desde el comienzo de la guerra.
Entre esas condiciones figuran el levantamiento del bloqueo estadounidense de los puertos iraníes, establecido en respuesta al cierre del estrecho, la eliminación de las sanciones a las exportaciones petroleras de Irán y el fin de las hostilidades en todos los frentes regionales. La última exigencia abarca la guerra de Israel con Hezbolá en el Líbano.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, acusó a Irán de atacar deliberadamente buques comerciales en Ormuz y comparó sus acciones con las operaciones de los submarinos nazis durante la Segunda Guerra Mundial. “Tenemos a un Estado que dice abiertamente que ataca embarcaciones comerciales, que intenta matar a marineros que no tienen nada que ver con la guerra y que pretende hundir buques mercantes”, denunció. Rubio sostuvo que la comunidad internacional debería condenar esas acciones.

Rubio contrapuso esas operaciones con la actuación de las fuerzas estadounidenses, que, afirmó, protegen el tráfico mercante y han impedido la mayor parte de los ataques iraníes. Este martes, tres embarcaciones encontraron obstáculos o minas en el estrecho.
Mientras se prolonga el estancamiento diplomático, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reiteró que su objetivo es derrocar al régimen iraní. Durante la apertura de la Universidad de Kiryat Shmona-Tel Hai, cerca de la frontera libanesa, vinculó ese propósito con la desaparición de Hezbolá y con una eventual paz entre Israel y Líbano.
Netanyahu aseguró que las Fuerzas de Defensa de Israel han avanzado contra Hezbolá, pero insistió en que deben “terminar el trabajo”. A su juicio, eso implica acabar con el gobierno iraní, al que describió como el centro de la organización que respalda al grupo libanés. “Debemos completar la eliminación del régimen iraní. Ese es el objetivo principal”, declaró.

El primer ministro afirmó que ha hablado varias veces con el presidente Donald Trump sobre la caída del régimen, incluso el 18 de octubre. También advirtió que, si las autoridades iraníes permanecen en el poder, intentarán retomar la fabricación de bombas nucleares y reconstruir su “eje”, aun después de los ataques sufridos. Un día antes de estas declaraciones, Netanyahu se reunió en Israel con el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, durante una visita no anunciada.
Trump ha expresado su disposición a reanudar las hostilidades después de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre. Israel celebrará sus propias elecciones el 27 de octubre. Ambas fechas se aproximan en medio de la confrontación y sin avances en las conversaciones nucleares.
En el plano militar, Fox News afirmó que aviones de combate israelíes realizaron durante la noche del lunes maniobras en dirección a Irán, con vuelos sobre Siria e Irak. La cadena no identificó sus fuentes ni ofreció más detalles. Esa misma noche también circularon publicaciones no confirmadas sobre la presencia de aeronaves, posiblemente israelíes, cerca de la frontera entre Irak e Irán.










