El Ejército de Australia puso fin el 23 de septiembre de 2026 a más de dos décadas de operaciones de los helicópteros Tiger ARH en Darwin. La retirada, inicialmente prevista para 2027-2028, forma parte del programa LAND 4503, que sustituirá los 22 Tiger por 29 Boeing AH-64E Apache versión 6. Australia ya recibió seis de los nuevos aparatos y espera completar las entregas a finales de 2029. La transición del 1.er Regimiento de Aviación se concentra en Townsville.
El reemplazo responde principalmente a los problemas de disponibilidad, mantenimiento y modernización de la flota Tiger. Aunque estos helicópteros ofrecían capacidad de reconocimiento armado y ataque en una plataforma ligera, su incorporación al servicio acumuló retrasos y deficiencias técnicas. El programa tardó 171 meses en alcanzar una etapa de implantación prevista originalmente para 78 meses.
En 2015, de los 16 Tiger asignados a la flota operativa, apenas 3,5 estaban disponibles, en promedio, a las diez de la mañana de cada jornada, frente a una exigencia de 12. La meta anual de vuelo se redujo de 7.147 a 5.300 horas. El sostenimiento también superó las previsiones: un contrato valorado inicialmente en A$571 000 000 había consumido esos fondos en junio de 2014, y el gasto acumulado ascendía a 921 millones en junio de 2016. Persistieron problemas de comunicaciones, interoperabilidad, guerra electrónica, autoprotección y abastecimiento de repuestos, incluso durante los últimos años de operación.
El Apache incorpora el radar de control de tiro AN/APG-78 Longbow, sensores electroópticos e infrarrojos y un sistema pasivo capaz de localizar emisores de radar. Su radar instalado sobre el rotor permite detectar y clasificar objetivos con el helicóptero parcialmente protegido por el terreno. Pilotos australianos que pasaron del Tiger al Apache han descrito adquisiciones de blancos a distancias superiores al doble de las que obtenían anteriormente.
También aumenta la carga de armamento disponible por misión. El Tiger ARH podía transportar hasta ocho misiles AGM-114 Hellfire, 52 cohetes de 70 mm y 450 proyectiles para su cañón de 30 mm. Según su configuración, el AH-64E admite hasta 16 Hellfire, 76 cohetes del mismo calibre y alrededor de 1.200 proyectiles para su cañón M230 de 30 mm. La mayor dotación permite atacar más objetivos antes de regresar para reabastecerse.
Otra diferencia es la integración con aeronaves no tripuladas y otras unidades. Mediante la capacidad de cooperación entre plataformas tripuladas y no tripuladas, un dron puede reconocer una zona y transmitir información al Apache sin que este tenga que aproximarse al objetivo. El helicóptero también puede compartir datos de blancos con la artillería u otros medios aliados, una función especialmente importante para las operaciones australianas en el Indopacífico.
El Tiger conserva ventajas de tamaño, peso y agilidad, además de una menor exposición visual y térmica. El Apache es más grande y pesado, pero ofrece mayor protección balística, sistemas de supervivencia más amplios y la posibilidad de emplear sensores sin exponer por completo la aeronave. Ninguno de los dos está libre de amenazas procedentes de misiles antiaéreos portátiles o defensas guiadas por radar.
Australia optó por una plataforma ya utilizada por el Ejército de Estados Unidos y respaldada por una red internacional de repuestos, mantenimiento y modernización. El AH-64E también presenta costes de operación y riesgos de suministro propios, pero Canberra considera menos arriesgada su incorporación que emprender otra modernización específica de los 22 Tiger australianos. La transición amplía la flota prevista de helicópteros de ataque y cambia sus capacidades de reconocimiento, coordinación y combate.










