Los prototipos YFQ-42A y YFQ-44A ya vuelan como parte del programa CCA, que busca desplegar más de mil drones autónomos junto a cazas tripulados.
El programa CCA pasa de concepto a pruebas con dos prototipos en vuelo
En agosto de 2025, el YFQ-42A de General Atomics Aeronautical Systems despegó desde un aeropuerto privado en el desierto de California y se convirtió en el primer avión de combate colaborativo diseñado para la Fuerza Aérea de Estados Unidos en completar un vuelo. Este caza no tripulado de propulsión a reacción, concebido para operar junto a cazas tripulados de quinta y sexta generación, alcanzó ese hito menos de dieciséis meses después de la adjudicación del contrato de prototipado en abril de 2024.
El 31 de octubre de 2025, el YFQ-44A Fury de Anduril Industries realizó su propio vuelo inaugural, con lo que ambos prototipos quedaron en el aire. El programa de Collaborative Combat Aircraft dejó entonces de habitar el ámbito de los conceptos y entró en una fase de pruebas operativas que la propia Fuerza Aérea describe como la transición más rápida de la idea al vuelo en la historia reciente de la adquisición militar estadounidense.
Nacido formalmente en 2023 como parte del ecosistema Next Generation Air Dominance, el programa CCA se inscribe en la iniciativa que agrupa al caza de sexta generación F-47 —adjudicado a Boeing en marzo de 2025— y a los drones de combate autónomos que lo acompañarán. La Fuerza Aérea adjudicó contratos iniciales de desarrollo a cinco empresas en enero de 2024: Anduril, Boeing, General Atomics, Lockheed Martin y Northrop Grumman.

En abril de ese año, la competencia se redujo a dos finalistas, General Atomics y Anduril, para producir artículos de prueba representativos de producción dentro del denominado Incremento 1. La revisión crítica de diseño concluyó a finales de 2024, y las pruebas en tierra comenzaron en mayo de 2025 con rodajes y encendidos de motor en pista como antesala directa de los vuelos inaugurales del verano y otoño.
Incremento 1 prioriza misiones aire-aire con arquitectura abierta
La Fuerza Aérea estructuró el CCA en incrementos sucesivos en lugar de perseguir un diseño único y definitivo. El Incremento 1 busca una capacidad mínima viable centrada en misiones aire-aire: los drones llevarán misiles AIM-120 AMRAAM y operarán como escoltas semiautónomos del F-22 Raptor y, eventualmente, del F-35 y el F-47. Las pruebas de integración de armamento avanzaron en febrero de 2026, cuando el YFQ-44A completó vuelos con misiles inertes montados bajo sus alas.
También en febrero de 2026, la Fuerza Aérea validó la Autonomous Government Reference Architecture (A-GRA), un estándar de arquitectura abierta que permite que distintos proveedores de software de autonomía operen sobre cualquiera de los dos diseños de avión. Collins Aerospace, filial de RTX, completó el primer vuelo de su sistema Sidekick a bordo del YFQ-42A el 12 de febrero de 2026, y Shield AI hizo lo propio con Hivemind sobre el YFQ-44A el 24 de febrero.

Anduril demostró además la capacidad de alternar entre Hivemind y su propio software Lattice durante un mismo vuelo, una maniobra que ilustra la modularidad buscada por el programa. Esta arquitectura abierta garantiza que la Fuerza Aérea no dependa de un único proveedor de autonomía y pueda incorporar mejoras de software de forma competitiva a lo largo de la vida útil de las aeronaves.
Competidores y variantes clave del programa CCA
- Northrop Grumman desarrolló por cuenta propia el Project Talon (YFQ-48A), mil libras más ligero y con un cincuenta por ciento menos de piezas que su propuesta anterior, con primer vuelo previsto para mediados de 2026.
- Nueve empresas no identificadas recibieron contratos de diseño temprano para el Incremento 2, orientado a una evolución iterativa basada en las lecciones del Incremento 1.
- El Cuerpo de Marines adjudicó a Northrop Grumman y Kratos un contrato de $231,5 millones para convertir el dron XQ-58 Valkyrie en un CCA expedicionario bajo el programa MUX TACAIR.
- El Ejército anunció a finales de 2025 su intención de abrir una competencia para un dron leal adaptado a operaciones de ala rotatoria junto a helicópteros AH-64 Apache.
El presupuesto del CCA supera los $2.400 millones con primera línea de compra
El ritmo del programa tiene un correlato presupuestario directo. El presupuesto fiscal 2026 asignó $807 millones al CCA, de los cuales 678 millones fueron añadidos por el Congreso a través de la ley de reconciliación presupuestaria. La solicitud para el año fiscal 2027, presentada en abril de 2026, eleva la inversión total a $2.400 millones entre la Fuerza Aérea y la Armada.
Por primera vez, esa solicitud incluye una línea de adquisición —no solo de investigación y desarrollo— por valor de $996,5 millones destinados a comprar los primeros lotes de producción. La Fuerza Aérea planifica una flota de más de mil CCA a lo largo del programa; el Incremento 1 prevé entre cien y ciento cincuenta unidades, con un costo objetivo de aproximadamente treinta millones de dólares por aparato, una fracción del precio de varios centenares de millones que alcanzará cada F-47.

El concepto ha dejado de ser patrimonio exclusivo de la Fuerza Aérea. En enero de 2026, el Cuerpo de Marines adjudicó el contrato MUX TACAIR para adaptar el dron XQ-58 Valkyrie, con un alcance máximo de tres mil millas náuticas y capacidad de despegue desde pistas cortas. El Valkyrie recibirá sensores, sistemas de guerra electrónica y el paquete de autonomía Prism de Northrop Grumman, tras años de operación e integración en ejercicios conjuntos desde 2023.
La Armada mantiene su propio programa de dron colaborativo embarcado, mientras que el Ejército planea una competencia para un dron acompañante adaptado a helicópteros AH-64 Apache en operaciones de baja altitud y alta velocidad nocturna.
Producción en serie e infraestructura de pruebas avanzan en paralelo
La infraestructura de pruebas y despliegue avanza al mismo ritmo que los vuelos. La Fuerza Aérea activó una Unidad de Operaciones Experimentales en la base de Nellis, Nevada, diseñada para conectar los resultados de las pruebas de vuelo directamente con el desarrollo de tácticas. En mayo de 2025, la base de Beale, California, fue designada como ubicación preferida para una Unidad de Preparación de CCA que gestionará el apoyo logístico y el despliegue operativo.
Anduril inició la producción en serie del YFQ-44A en su fábrica Arsenal-1 de Pickaway County, Ohio, el 23 de marzo de 2026, tres meses antes de lo previsto. La empresa invirtió cerca de mil millones de dólares en esa instalación, que también fabrica el dron interceptor Roadrunner y misiles de la serie Barracuda. Este adelanto en la producción subraya el enfoque acelerado que caracteriza al programa CCA.

Sin embargo, el programa no ha estado exento de contratiempos. El 6 de abril de 2026, un YFQ-42A de General Atomics sufrió un accidente poco después del despegue desde el aeropuerto de la compañía en el desierto californiano, sin que se produjeran heridos. General Atomics pausó todas las operaciones de vuelo del YFQ-42A mientras investiga la causa del incidente. El aparato accidentado era uno de al menos tres fuselajes de preproducción que volaban con regularidad.
El secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, calificó el incidente como una demostración de que el proceso de pruebas funciona según lo diseñado. La decisión de producción para el Incremento 1, que determinará si la Fuerza Aérea adquiere el YFQ-42A, el YFQ-44A o ambos, permanece programada para antes de que finalice 2026, junto con la selección del software de autonomía que gobernará las misiones de combate de estos aparatos.