Nuevas imágenes muestran un F-22A Raptor equipado con las cápsulas de sensores externos que están en desarrollo para el caza furtivo. En la parte inferior del avión también aparecen varios paneles de color claro cuya función no ha sido identificada.
Las fotografías fueron difundidas en redes sociales el 19 de septiembre de 2026 por @stinkjet. El F-22, con el indicativo “FEVER21”, volaba sobre el Aerospace Valley de California. Más tarde fue visto junto a un F-16 Fighting Falcon durante un reabastecimiento desde el NKC-135 “GHOST81”.
Ese NKC-135 pertenece a la Base de la Fuerza Aérea Edwards, en California, y cuenta con modificaciones para apoyar actividades de prueba y evaluación.
Las cápsulas vuelven a aparecer bajo las alas del F-22
El Raptor lleva dos cápsulas instaladas bajo las estaciones exteriores de las alas. Las imágenes ofrecen una de las vistas más claras del equipo desde marzo de 2026, cuando el avión apareció con esas cápsulas y con los nuevos tanques externos de combustible de baja observabilidad.

Las cápsulas se han relacionado con el desarrollo de una capacidad de búsqueda y seguimiento infrarrojo (IRST) para el F-22, aunque su configuración exacta y la función de cada unidad no se han divulgado. Al menos una de ellas presenta en el extremo delantero una sección transparente compatible con un sensor infrarrojo u otro sistema óptico.
El F-22 fue concebido con previsiones para integrar un sistema IRST, pero esa capacidad se eliminó durante el desarrollo por restricciones presupuestarias. El modelo de producción tampoco dispone de un equivalente al sistema electroóptico de puntería integrado EOTS del F-35 Lightning II, una ausencia que también limitó su capacidad aire-tierra a municiones guiadas por GPS.
Integrar una solución similar al EOTS exigiría modificaciones amplias y costosas en el fuselaje. Una cápsula externa permite incorporar nuevas capacidades de detección sin las alteraciones estructurales necesarias para instalar un sensor interno.
Un sistema óptico pasivo ampliaría la capacidad del F-22 para detectar y seguir blancos aéreos junto al radar AN/APG-77. El IRST no emite una señal que advierta al adversario de la detección o del seguimiento, a diferencia del radar, cuyas emisiones pueden ser registradas por un receptor de alerta radar (RWR).
Estas cápsulas aparecen en pruebas de vuelo con un F-22 de la Fuerza Aérea desde febrero de 2022. También se han instalado bajo el fuselaje de un Rockwell Sabreliner 65 utilizado como banco de pruebas aéreo.
Los documentos presupuestarios mencionan un sensor IRST en desarrollo para el F-22 que podría corresponder al equipo alojado en las cápsulas. También existe la posibilidad de que integren otras funciones, entre ellas guerra electrónica (EW) o enlaces de red para aeronaves de combate colaborativas (CCA).
Los paneles claros de la parte inferior no tienen una función conocida

Las nuevas fotografías también muestran un acabado mucho más claro en varias zonas inferiores del F-22, en especial las puertas de las bodegas de armas y la parte situada bajo los motores. La diferencia de color es lo bastante marcada como para distinguirse con claridad, pero las imágenes por sí solas no permiten determinar si se trata de un nuevo revestimiento, instrumentación temporal de pruebas u otra modificación.
Una posibilidad es que el avión use paneles de sustitución o elementos temporales relacionados con la campaña de ensayos en vuelo. Otra es que esas áreas formen parte de pruebas con nuevos materiales de baja observabilidad o tratamientos de superficie, aunque no existe evidencia concluyente que confirme esa relación.
El material absorbente de radar (RAM) del F-22 forma parte de sus características de baja observabilidad. Cambios incluso limitados en los materiales externos pueden afectar la firma radar, el mantenimiento y la resistencia del revestimiento frente al entorno.
En ocasiones anteriores se observó un F-22 con un revestimiento de aspecto “similar a un espejo”, asociado a posibles pruebas de RAM o de firma infrarroja, aunque esa finalidad no fue confirmada. Las imágenes actuales muestran diferencias claras frente a aquel acabado: no presentan la misma superficie reflectante ni el patrón de baldosas observado entonces.
Por ahora no hay evidencia que relacione de forma concluyente los paneles claros con una nueva fase de pruebas de revestimientos superficiales.










