La Armada china desarrolló una base de datos de firmas acústicas de buques para mejorar la capacidad de sus submarinos de identificar, clasificar y recuperar contactos en entornos marítimos con alto nivel de ruido.
El ministerio de Defensa de China reveló el 6 de septiembre que el sistema ya fue empleado en ejercicios simulados de combate entre submarinos y buques de superficie. Durante una de esas maniobras, los operadores de sonar lograron volver a localizar un objetivo que había cambiado repetidamente de rumbo y velocidad al comparar sus parámetros con información almacenada previamente.
La base reúne patrones de frecuencia y otras características acústicas de distintos tipos de embarcaciones. Su objetivo es convertir las observaciones recogidas durante despliegues y ejercicios en referencias reutilizables para futuras operaciones, reduciendo el riesgo de perder un contacto después de una primera detección.
El sistema no aumenta por sí mismo el alcance del sonar, pero puede mejorar la utilidad de los datos que recibe un submarino. En la guerra submarina, recuperar rápidamente un blanco tras una maniobra evasiva puede ser decisivo para conservar una solución de seguimiento o acercarse a una posición de ataque.
China no ha confirmado que la base contenga firmas acústicas de buques concretos de la Armada estadounidense. Sin embargo, el proceso descrito permite incorporar de forma sistemática información obtenida durante encuentros, ejercicios y patrullas, creando con el tiempo una biblioteca cada vez más amplia sobre el comportamiento acústico de diferentes clases de barcos.
La capacidad tendría especial relevancia en un eventual conflicto alrededor de Taiwán y la Primera Cadena de Islas. Los submarinos chinos tendrían que operar frente a una red antisubmarina formada por aviones P-8A Poseidon, helicópteros MH-60R Seahawk, destructores, submarinos de ataque y sistemas no tripulados de Estados Unidos y sus aliados.
Una mayor persistencia en el seguimiento obligaría a esas fuerzas a dedicar más recursos a romper el contacto y mantener búsquedas antisubmarinas durante más tiempo. El efecto sería especialmente importante contra portaaviones, grupos anfibios y buques logísticos que sostienen las operaciones navales estadounidenses en el Pacífico occidental.
Los barcos de reabastecimiento podrían convertirse en objetivos prioritarios porque cuentan con menos capacidad defensiva que los principales combatientes de superficie y son esenciales para mantener el suministro de combustible, municiones y provisiones. Interrumpir esa red logística podría reducir el ritmo de operaciones y acortar la permanencia de las fuerzas navales en zonas disputadas.
El proyecto surgió después de que un ejercicio anterior expusiera dificultades para mantener el seguimiento de un buque en condiciones de fuerte oleaje. A partir de esa experiencia, unidades navales, centros de investigación y fabricantes consolidaron información acústica que hasta entonces se encontraba fragmentada.
La base también se emplea para entrenamiento. Los resultados de exámenes, simuladores y ejercicios prácticos se utilizan para evaluar a los operadores de sonar y detectar áreas que requieren formación adicional, con el objetivo de estandarizar el nivel de las tripulaciones submarinas.
Su importancia crecerá a medida que China amplíe y modernice su flota de submarinos convencionales y nucleares. Una biblioteca acústica común permite que las observaciones obtenidas por una unidad puedan convertirse en conocimiento útil para otras tripulaciones, acelerando la difusión de experiencia dentro de la fuerza submarina.
El ministerio de Defensa chino no indicó que el sistema utilice inteligencia artificial ni que la clasificación esté automatizada o compartida en tiempo real entre submarinos. Por ahora, la novedad reside en la creación de un proceso sistemático para transformar detecciones acústicas repetidas en una herramienta operativa de identificación y seguimiento.










