El Kuznetsov pasó de ser el centro de la aviación naval rusa a un programa de reparación cuyo desenlace sigue sin definirse.
Un único portaaviones concentra toda la aviación naval rusa
La utilidad de un portaaviones depende de una cadena técnica que no admite interrupciones prolongadas. La propulsión debe proporcionar velocidad suficiente para las operaciones aéreas, mientras la cubierta y los cables de apontaje soportan ciclos repetidos de lanzamiento y recuperación. El grupo aéreo necesita entrenamiento continuo y el buque requiere instalaciones capaces de trabajar sobre un casco de decenas de miles de toneladas. En Rusia, todas esas dependencias se concentran en el Almirante Kuznetsov, sin otro portaaviones disponible que pueda sustituirlo durante una reparación.
El proyecto 1143.5 procedía de una concepción soviética distinta de la empleada por los portaaviones estadounidenses dedicados principalmente a sostener un ala aérea. El Kuznetsov fue clasificado como crucero pesado portaaviones y combinó una cubierta corrida con armamento propio de un gran combatiente de superficie. Sus cazas despegan mediante una rampa de proa y regresan mediante cables de apontaje, sin catapultas. El diseño incorporó doce lanzadores para misiles antibuque P-700 Granit y defensas antiaéreas de corto alcance.

La aviación embarcada, encabezada durante buena parte de su carrera por el Su-33 y complementada después por el MiG-29K, debía proporcionar defensa antiaérea y ampliar el radio de acción de una agrupación naval. El casco fue construido en Nikoláyev, actual Mykolaiv. Su quilla se colocó en 1982, fue botado en 1985 y entró en servicio durante la desintegración de la Unión Soviética. Su planta propulsora convencional emplea ocho calderas, turbinas de vapor y cuatro ejes.
Datos que definen el diseño y el empleo del Kuznetsov
- El buque utiliza una rampa de proa y cables de apontaje, sin catapultas.
- El diseño incorporó doce lanzadores para misiles antibuque P-700 Granit.
- La planta propulsora dispone de ocho calderas, turbinas de vapor y cuatro ejes.
- Durante la campaña de Siria se contabilizaron 420 salidas de combate, 117 nocturnas.
La campaña de Siria expuso los límites del sistema embarcado
La propulsión convencional evitaba la complejidad de una instalación nuclear, pero hacía depender el funcionamiento del buque del estado de calderas, tuberías, bombas y turbinas. Con una sola plataforma disponible, el mantenimiento de esa maquinaria quedó directamente ligado a la continuidad de toda la aviación rusa embarcada de ala fija. Esa relación entre buque, grupo aéreo y sistemas de recuperación se hizo visible durante el despliegue frente a Siria, la primera operación de combate realizada por el Kuznetsov.
El portaaviones salió de Severomorsk en octubre de 2016. El ministerio de Defensa ruso contabilizó durante la campaña 420 salidas de combate de la aviación naval, 117 de ellas nocturnas. Esa cifra no equivale necesariamente a 420 despegues desde la cubierta, porque parte de los aviones operó después desde la base terrestre de Khmeimim. Durante el despliegue se perdieron un MiG-29K y un Su-33 en accidentes relacionados con la recuperación y con problemas del sistema de apontaje. Los pilotos sobrevivieron.

La transferencia de aparatos a tierra permitió mantener las operaciones aéreas, pero redujo precisamente la función para la que el portaaviones había sido desplegado. Después de su regreso comenzó una reparación destinada a corregir problemas acumulados y prolongar su vida útil. En abril de 2018, el ministerio de Defensa contrató al centro de reparación naval Zvezdochka para recuperar la disponibilidad técnica y modernizar el buque. La previsión llegó a situar su retorno al servicio en 2022.
La reparación quedó atrapada entre averías, incendios y el dique
El programa incluía nuevas calderas, bombas, sistemas de vuelo y comunicaciones, trabajos sobre las turbinas principales y una variante naval del sistema antiaéreo Pantsir. La magnitud de las sustituciones mostraba que la intervención afectaba sistemas esenciales para la propulsión, las operaciones aéreas y la defensa propia. Sin embargo, el 30 de octubre de 2018 apareció otra limitación cuando el dique flotante PD-50 se hundió en Murmansk durante la salida del Kuznetsov y una de sus grúas cayó sobre la cubierta.
El portaaviones permaneció a flote, pero la pérdida del PD-50 eliminó una instalación capaz de atender unidades de ese tamaño. La reparación quedó ligada al 35.º Astillero y a la reconstrucción de dos diques contiguos para formar una cámara suficientemente grande. Desde entonces, terminar los trabajos sobre el Kuznetsov exigía también completar la infraestructura necesaria para sostenerlos. La situación añadió una dependencia industrial a un programa que ya debía resolver problemas importantes de maquinaria y sistemas de vuelo.

El 12 de diciembre de 2019, un incendio iniciado durante trabajos de soldadura se extendió por espacios interiores. Murieron dos personas y otras catorce resultaron heridas. La Corporación Unificada de Construcción Naval estimó entonces los daños en unos ₽500 000 000. La reparación tuvo que incorporar equipos y estructuras afectados por el fuego mientras continuaban los trabajos previstos. En diciembre de 2022 se produjo otro episodio de humo e incendio localizado, extinguido sin consecuencias comparables, cuando el calendario original ya había sido sustituido por nuevas fechas de entrega.
El calendario desapareció mientras seguían pendientes las pruebas
El Kuznetsov entró finalmente en el nuevo dique del 35.º Astillero en 2022. Esa fase terminó el 21 de febrero de 2023 y el buque salió con ayuda de remolcadores para quedar nuevamente amarrado junto al astillero. La Corporación Unificada de Construcción Naval mantenía entonces el objetivo de devolverlo a la Armada en 2024. El paso por dique permitió trabajar sobre las zonas sumergidas del casco, aunque todavía quedaban instalaciones de equipos, comprobaciones y pruebas antes de recuperar una aviación embarcada operativa.
El calendario de 2024 tampoco produjo una reincorporación del portaaviones ni una campaña verificable de pruebas de mar. En julio de 2025 la situación cambió cuando los trabajos de reparación y modernización quedaron suspendidos y desapareció una fecha verificable para su regreso. Andrei Kostin, presidente del consejo de administración de la Corporación Unificada de Construcción Naval, declaró el 25 de julio que ya no consideraba razonable continuar la reparación de un buque de más de cuarenta años y planteó como desenlace probable su venta o desguace.

La posición procedía de la dirección del grupo industrial responsable del programa, pero no equivalía a una orden pública de baja emitida por el Ministerio de Defensa. El Kuznetsov pasó así de un programa retrasado de modernización a una plataforma cuya recuperación había dejado de estar asegurada. Durante 2026 no apareció una reincorporación verificable al servicio, una campaña de pruebas de mar ni una nueva fecha pública de entrega, mientras el buque continuaba asociado a Murmansk y persistían problemas en la cadena industrial de reparación.
Rusia sigue sin recuperar su aviación embarcada desde el mar
Una investigación abierta en 2026 examinó incluso el suministro de rodamientos destinados al sistema de apontaje, componentes que debían llegar al programa a través del Proletarsky Zavod. El episodio mostraba que, después de años de trabajos, las dificultades ya no se limitaban al casco o a la propulsión. También afectaban elementos directamente relacionados con la operación de aeronaves, precisamente una de las funciones que tendría que ser comprobada antes de considerar recuperada la capacidad de combate del portaaviones.

La condición operativa comprobable seguía siendo la de un único portaaviones ruso sin capacidad para desplegar su aviación desde el mar, amarrado después de años de reparación y con los trabajos principales suspendidos. El Kuznetsov no había completado una campaña verificable de pruebas ni disponía de una nueva fecha pública de entrega. Su eventual venta, conservación o desguace permanecía pendiente de una decisión estatal públicamente confirmada, mientras Rusia continuaba sin otra plataforma equivalente que pudiera sustituirlo.










