Estados Unidos investiga cómo dos componentes inservibles de un F-35A australiano, un dosel de cabina y una puerta de la bahía de armas, fueron desviados a Hong Kong mientras eran enviados a territorio estadounidense para inspección, posible reparación o eliminación.
La Oficina del Programa Conjunto F-35 confirmó un problema de envío y trabaja con la industria para recuperar las piezas, determinar cómo cambiaron de ruta e introducir salvaguardas. El cargamento pasó por Corea del Sur antes de terminar en Hong Kong. Hasta el 28 de septiembre no se había anunciado públicamente la devolución de los componentes ni se había explicado por qué fueron redirigidos.
El caso ha generado preocupación porque ambas piezas están asociadas con la configuración de baja observabilidad del F-35. El dosel forma parte del control de las reflexiones de radar alrededor de la cabina, mientras que la puerta de la bahía de armas integra una zona del fuselaje diseñada para preservar la firma reducida del avión cuando las armas permanecen alojadas en el interior.
No existe evidencia pública de que China haya provocado deliberadamente el desvío ni de que los componentes contuvieran tecnología clasificada. Australia ha restado importancia al riesgo técnico. El ministro de Defensa, Richard Marles, indicó que Canberra no considera tecnológicamente sensibles las piezas desaparecidas, y Lockheed Martin las describió como elementos inservibles con bajo riesgo de explotación.

La posesión de material absorbente de radar tampoco equivale por sí sola a acceder a la tecnología furtiva completa del F-35. La baja observabilidad del caza depende de la combinación de geometría, materiales, recubrimientos, tolerancias de fabricación, antenas, aperturas, sensores y procedimientos de mantenimiento.
Aun así, una pieza dañada o no clasificada puede ofrecer información técnica mediante examen físico, como características de materiales, métodos de construcción, interfaces de superficie, sistemas de fijación, tolerancias de fabricación o degradación de recubrimientos tras el uso operativo.
La principal preocupación se concentra por ello en la seguridad de la cadena logística. El F-35 depende de una red multinacional que mueve componentes entre operadores, contratistas, almacenes y centros de reparación. Ese modelo facilita el sostenimiento de la flota, pero también multiplica las transferencias de custodia y los puntos de transporte que deben permanecer bajo control.
La Oficina de Responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos ya había advertido sobre deficiencias en el seguimiento de piezas del F-35. Una investigación de 2023 señaló que el Pentágono no supervisaba adecuadamente todos los repuestos almacenados fuera de las instalaciones de los principales contratistas y registraba numerosos componentes perdidos. En 2026, la GAO volvió a informar que el Departamento de Defensa carecía de registros completos sobre la ubicación de todas las piezas a través de la red de suministro.
El desvío a Hong Kong no ha sido vinculado directamente con esas deficiencias anteriores, pero muestra el tipo de problema que puede surgir cuando falla el control de componentes dentro de una cadena internacional. Australia forma parte importante de esa estructura, con 72 F-35A en su fuerza aérea y capacidades de mantenimiento, almacenamiento y reparación destinadas a respaldar sus operaciones y la flota regional.
La investigación deberá establecer por qué cambió la ruta del envío, quién controló las piezas después del desvío, si fueron abiertas o inspeccionadas, cuánto tiempo permanecieron fuera de la custodia autorizada y qué cambios necesita el sistema para impedir nuevos incidentes.










