El Ejército de Estados Unidos empleó un misil FIM-92 Stinger para destruir un dron objetivo durante el ejercicio Balikatan 2026 en Filipinas. La intercepción con fuego real se realizó el 27 de abril en la Estación Naval Leovigildo Gantioqui y estuvo a cargo de un sistema de defensa antiaérea AN/TWQ-1 Avenger, que abatió un MQM-170C Outlaw G2 de Griffon Aerospace.
La prueba mostró el uso de defensa antiaérea móvil de corto alcance frente a amenazas no tripuladas, un tipo de capacidad que el Ejército estadounidense está recuperando para proteger unidades desplegadas, bases avanzadas, centros logísticos y posiciones dispersas. En un escenario del Indo-Pacífico, esas fuerzas podrían operar bajo vigilancia aérea persistente y ataques con drones de bajo costo.
El Avenger utilizado pertenecía a la Batería Echo del 6.º Batallón, 52.º Regimiento de Artillería de Defensa Antiaérea. El sistema, montado sobre un vehículo HMMWV, integra dos módulos de lanzamiento para hasta ocho misiles Stinger y una ametralladora M3P calibre .50 para defensa cercana. Aunque fue concebido para amenazas aéreas de baja altitud, incluidos helicópteros y aeronaves de ala fija, su empleo contra drones mantiene valor operativo por su movilidad y por la rapidez con la que puede reaccionar ante objetivos a baja cota.
El blanco aéreo fue un MQM-170C Outlaw G2, usado para simular drones tácticos de reconocimiento o ataque. El texto lo identifica como un sistema del Grupo 3, categoría que suele incluir vehículos no tripulados de menos de 1.320 libras, con operación por debajo de 18.000 pies y velocidades inferiores a 250 nudos. Su empleo permite entrenar contra perfiles de vuelo más cercanos a amenazas operativas que a blancos simples de instrucción.
La prueba también apunta a una necesidad específica: mantener interceptores cinéticos dentro de una defensa antiaérea por capas. Los sistemas de guerra electrónica, inhibidores de radiofrecuencia y armas de energía dirigida pueden tener utilidad contra drones, pero no sustituyen por completo a los misiles cuando el objetivo es más grande, más resistente o no depende de enlaces vulnerables a la perturbación.
Balikatan 2026 sirvió como marco para ensayar este tipo de capacidades junto con fuerzas aliadas en Filipinas. El ejercicio incluye operaciones marítimas distribuidas, defensa de bases avanzadas, fuegos integrados e interoperabilidad antiaérea. La inclusión de un enfrentamiento real contra un dron indica que la defensa contra sistemas no tripulados ya forma parte del entrenamiento operativo, no solo de la modernización doctrinal.
La experiencia de conflictos recientes, incluidos Ucrania, Oriente Medio y el mar Rojo, ha reforzado la atención sobre drones de reconocimiento, municiones merodeadoras y plataformas de ataque de bajo costo. En esos entornos, la detección, clasificación y destrucción de amenazas debe hacerse en plazos breves. Para unidades desplegadas en islas, aeródromos o nodos logísticos, impedir la observación persistente del adversario puede ser tan relevante como interceptar una munición entrante.