General Dynamics Ordnance and Tactical Systems obtuvo un contrato del Ejército de Estados Unidos para desarrollar un proyectil de artillería de 155 mm de alcance extendido, derivado de la familia Vulcano. La munición busca llevar el fuego de tubo a distancias cercanas a los 70 kilómetros con mayor precisión que los proyectiles convencionales.
La compañía confirmó la adjudicación el 5 de junio de 2026. El desarrollo parte del Vulcano 155 Guided Long Range, una munición impulsada por Diehl Defence y Leonardo, ahora adaptada a una línea de modernización estadounidense centrada en aumentar el alcance de la artillería sin depender solo de nuevos cañones.
El nuevo proyectil guiado de 155 mm apunta a ampliar el alcance y la precisión de la artillería estadounidense mediante una munición derivada del Vulcano, con opciones de guiado terminal para blancos terrestres y marítimos.
El proyectil está concebido como una munición subcalibrada de 155 mm. Su diseño reduce la resistencia aerodinámica y combina guiado de vuelo con capacidades de búsqueda terminal, lo que permite mejorar el rendimiento frente a municiones tradicionales empleadas por piezas de artillería de campaña.
En la configuración mencionada por GDOTS, la munición puede incorporar guía láser semiactiva para atacar objetivos fijos o en movimiento. También existe una variante con buscador de infrarrojo lejano destinada a blancos navales, una característica que abre una posible aplicación en misiones de defensa costera.
Una alternativa entre Excalibur y los sistemas de cohetes
La munición ofrece una opción intermedia entre los proyectiles guiados ya integrados en la artillería estadounidense y los sistemas de cohetes o misiles de mayor coste. Su empleo permitiría a las baterías atacar puestos de mando, radares, sistemas de defensa antiaérea, baterías de artillería, centros logísticos, vehículos blindados o determinados blancos marítimos sin acercarse tanto a la zona de amenaza de contrabatería.
El contrato parece formar parte de una competencia más amplia del Ejército en torno al Extended Range Artillery Projectile. El registro del Defense Ordnance Technology Consortium incluye una iniciativa de abril de 2026 denominada “155mm Vulcano-ASC Extended Range Artillery Projectile”, adjudicada a General Dynamics-OTS por 37,86 millones de dólares.
En ese mismo marco figuran adjudicaciones separadas a General Atomics y BAE Systems Land & Armaments, lo que indica que el Ejército evalúa varias soluciones industriales para ampliar el alcance de su munición de 155 mm y no limitar la modernización a una sola empresa o arquitectura.
Modernización de la artillería sin esperar nuevos cañones
La apuesta por proyectiles de mayor alcance cobra relevancia tras las dificultades técnicas asociadas a programas de artillería de cañón extendido. En lugar de concentrar toda la mejora en plataformas nuevas o tubos más largos, el Ejército busca aumentar la distancia y la precisión mediante municiones más eficientes, compatibles con sistemas actuales y futuras arquitecturas de fuego.
La comparación más directa dentro del inventario estadounidense es el M982 Excalibur, proyectil guiado de 155 mm empleado para ataques precisos contra coordenadas conocidas. El desarrollo derivado del Vulcano no debe leerse necesariamente como un reemplazo, sino como una capacidad complementaria orientada a mayor alcance, guiado terminal y empleo contra blancos móviles o marítimos.
Para unidades equipadas con sistemas como el M777 o el M109A7 Paladin, una munición de este tipo podría actuar como puente hasta la llegada de nuevas plataformas de artillería. También permitiría ampliar el radio táctico del fuego de tubo sin trasladar todas las misiones de ataque profundo a cohetes, misiles o aviación.
Alcance operativo en Europa y el Indopacífico
En Europa, una capacidad cercana a los 70 kilómetros reforzaría las misiones de contrabatería y ataque contra nodos logísticos en escenarios con alta densidad de artillería. Ese alcance permitiría golpear objetivos de valor táctico y operacional desde posiciones más alejadas de la respuesta enemiga.
En el Indopacífico, la variante con buscador infrarrojo podría añadir una capa de fuego terrestre contra embarcaciones ligeras, buques de apoyo o lanchas de desembarco en zonas costeras e insulares. Esa función no sustituye a los misiles antibuque, pero puede ampliar las opciones de defensa con munición de menor coste relativo y mayor disponibilidad en arsenales de artillería.
El valor operativo del programa dependerá de tres factores principales: integración con los sistemas de 155 mm actuales y futuros, conexión con redes fiables de adquisición y designación de objetivos, y capacidad de producción en cantidades útiles. Con esos elementos, el proyectil derivado del Vulcano podría dar a la artillería estadounidense una capacidad de precisión más profunda sin esperar a la renovación completa de sus cañones.