El Ejército de EE. UU. adjudicó a BAE Systems US$145,83 millones para tubos M776 del M777A2 y extendió el programa hasta marzo de 2031.
El nuevo contrato asegura tubos críticos para la flota del M777A2
Con un contrato de US$145,83 millones adjudicado a BAE Systems, el Ejército de EE. UU. aseguró la fabricación de tubos M776 de 155 mm para el obús M777A2 y elevó a US$462,77 millones el valor acumulado del programa. La producción quedó extendida hasta el 31 de marzo de 2031. El Comando de Contratación del Ejército en Newark administrará el esfuerzo, mientras la financiación y los lugares de trabajo se asignarán por orden.
La adjudicación recae sobre la pieza que soporta la presión del arma y condiciona la consistencia balística, la seguridad bajo altas tasas de disparo y la vida útil del obús. El M776 no cumple una función secundaria. Su reposición gana peso en sistemas de artillería sometidos a uso intenso y a condiciones de disparo actuales con cargas elevadas, donde el desgaste del cañón avanza con más rapidez.
Ese suministro llega cuando el M777A2 conserva un lugar relevante en la estructura de fuegos del Ejército, aunque ya no cubra por sí solo todas las necesidades de alcance. El sistema remolcado de 155 mm puede lanzar munición estándar hasta unos 24,7 kilómetros, proyectiles asistidos por cohete hasta cerca de 30 kilómetros y municiones Excalibur hasta alrededor de 40. Su cadencia máxima alcanza cuatro disparos por minuto y la sostenida llega a dos.

A esas prestaciones se suma una arquitectura digital de control de fuego con autolocalización, autoapuntado, cálculos balísticos a bordo, comunicaciones digitales y navegación inercial con respaldo GPS. El sistema también incorpora una precisión de puntería cercana a 1 mil. Ese conjunto sitúa al M777A2 como un medio de fuego de precisión y reacción rápida, por encima de la lógica tradicional de una pieza remolcada de operación manual.
Capacidades y cifras que enmarcan la compra de tubos M776
- El nuevo contrato suma US$145,83 millones y lleva el programa a US$462,77 millones, con producción prevista hasta el 31 de marzo de 2031.
- El M777A2 puede disparar munición estándar hasta unos 24,7 kilómetros.
- El alcance llega a cerca de 30 kilómetros con proyectiles asistidos por cohete y a alrededor de 40 con municiones Excalibur.
- La cadencia máxima alcanza cuatro disparos por minuto y la sostenida se sitúa en dos.
- El control de fuego integra autolocalización, autoapuntado, cálculos a bordo, comunicaciones digitales y navegación inercial con respaldo GPS.
La vida útil del tubo define la disponibilidad de la flota M777A2
La importancia del tubo también apareció en las pruebas de variantes de cañón con cromado de calibre completo que realizó el Ejército. Esas evaluaciones registraron mayor resistencia al residuo endurecido dentro del arma cuando se usan incrementos de propulsor de mayor carga. Informes del servicio señalaron, además, que el cromado podría elevar casi un 50 % la vida útil del tubo y simplificar las tareas de mantenimiento.
En términos operativos, esa mejora supone más disparos antes del reemplazo, menos tiempo fuera de servicio para inspección y limpieza y una mejor conservación de la precisión en escenarios de uso intensivo o de combate. La flota puede contar con control de fuego digital, munición de precisión y dotaciones entrenadas, pero pierde valor de combate si los cañones se desgastan, exigen demasiado mantenimiento o faltan en cantidad suficiente.

La necesidad de sostener la disponibilidad ganó urgencia después de que Washington entregó 108 obuses M777 a Ucrania en 2022. Más tarde, la producción de las estructuras principales del sistema volvió en 2024 y 2025, una señal de que la plataforma aún se considera relevante, tanto como equipo heredado como dentro de una familia de armas que el Ejército busca preservar y recapitalizar.
Los documentos presupuestarios del Ejército ubican esta producción de tubos dentro de un programa más amplio para evitar que el M777 caiga en la obsolescencia por falta de atención. La financiación prevista para el año fiscal 2026 incluye actualizaciones del control de fuego digital, con radios definidas por software, computadoras de misión, pantallas y componentes de PNT asegurado. En paralelo, otro contrato de BAE apunta a reconstruir la base de fabricación del cañón.
La artillería de 155 mm combina sostén, recapitalización y relevo
Ese esfuerzo coincide con el cierre de otra línea de desarrollo. En 2024, el Ejército canceló el prototipo ERCA/M1299 de 58 calibres después de problemas de ingeniería que impidieron una transición directa a producción. Entre esas fallas figuró el desgaste excesivo del tubo. Aun así, el servicio mantiene el trabajo sobre el proyectil de artillería de alcance extendido XM1155 como vía para llevar los fuegos de 155 mm a mayor distancia.
En el segmento pesado, el Ejército sigue con financiación para el programa de Gestión Integrada Paladin M109A7. Para el AF2026 solicitó US$250,238 millones destinados a 10 sistemas. Al mismo tiempo, avanza hacia una alternativa de 155 mm sobre ruedas pensada para algunos usuarios del M777 en formaciones Stryker. Washington sostiene así tres caminos de artillería: conservar el M777, continuar el despliegue del Paladin y buscar una solución futura con mayor supervivencia.

Dentro de ese marco, la adquisición de tubos M776 aparece como una medida para evitar una brecha de capacidad mientras las soluciones nuevas aún no se definen. La preparación de la artillería de tubo depende de preservar la metalurgia, el mecanizado, la ingeniería de vida útil del cañón y el ritmo industrial que sostienen la credibilidad de estas armas en el campo. Sin esa base, la capacidad disponible pierde solidez aun antes de cualquier relevo tecnológico.
El M777A2 no resuelve por sí solo el déficit de alcance frente a todos los sistemas de un adversario par, pero conserva una ventaja concreta: puede desplegarse con rapidez junto a fuerzas ligeras, Marines y aliados. Sin tubos nuevos, Estados Unidos arriesga el deterioro de una de sus pocas plataformas de 155 mm con movilidad y precisión. Por eso la compra se presenta como un puente industrial y operativo hasta que surja una solución cerrada.