Estados Unidos encargó un nuevo buque de 160 metros para seguir trayectorias de misiles y registrar los resultados de pruebas de interceptación en el océano Pacífico. La primera unidad será construida por Hanwha Philly Shipyard, en Filadelfia, con entrega prevista para 2030. El proyecto forma parte de la renovación de los medios marítimos de ensayo de la Agencia de Defensa Antimisiles (MDA).
El 7 de octubre de 2026, TOTE Services firmó con la Administración Marítima de Estados Unidos (MARAD) un acuerdo para gestionar la construcción y adjudicó el correspondiente subcontrato al astillero de Hanwha. El pedido cubre la primera unidad de una serie prevista, pero todavía no hay órdenes firmes para buques adicionales.
El futuro Missile Range Instrumentation Vessel (MRIV), o buque de instrumentación de campos de prueba de misiles, sustituirá las capacidades de los Pacific Tracker y Pacific Collector, construidos en 1965 y 1970. Ambos continúan al servicio de las actividades estadounidenses de seguimiento y medición durante ensayos militares, pese a superar el medio siglo de antigüedad.
La función de estos buques consiste en situar instrumentos de observación y recopilación de datos en zonas oceánicas alejadas de las estaciones terrestres. Desde esas posiciones pueden registrar trayectorias, recibir información de vuelo y observar las fases de una interceptación. Esos registros permiten evaluar el comportamiento de los misiles y detectar problemas técnicos antes de incorporar nuevos sistemas defensivos o actualizar los existentes.
El MRIV aprovechará el diseño de los National Security Multi-Mission Vessel (NSMV), con los que compartirá aproximadamente el 70 % de su configuración general. El empleo de una plataforma naval ya desarrollada permitirá reutilizar procesos de construcción, proveedores e instalaciones. Hanwha fabricará el buque en la misma infraestructura industrial utilizada para los NSMV, mientras TOTE Services supervisará el proyecto y aportará su experiencia como operador de los Pacific Tracker y Pacific Collector.
La configuración definitiva de los radares, receptores de telemetría, sistemas de comunicaciones y demás instrumentos de seguimiento no ha sido detallada. Esos equipos determinarán las prestaciones concretas del nuevo buque en las campañas de prueba.
Aunque su misión está relacionada con la defensa antimisiles, el MRIV no está concebido para interceptar amenazas ni para incorporarse a operaciones de combate. Su tarea será aportar mediciones desde el mar a los programas de evaluación de interceptores y otras tecnologías defensivas, incluidas las destinadas a contrarrestar misiles balísticos e hipersónicos.
La incorporación del buque en 2030 permitirá renovar la infraestructura de ensayos en el Pacífico, donde las grandes distancias exigen sensores móviles capaces de operar más allá de la cobertura de instalaciones fijas. Esa capacidad también podría servir a futuros programas estadounidenses de defensa antimisiles, como Golden Dome, a través de sus campañas de pruebas.










