El nuevo prototipo integra microondas, autonomía y una plataforma móvil para ampliar la defensa antiaérea de corto alcance ante drones baratos y ataques coordinados.
Un prototipo móvil busca ampliar la defensa de corto alcance
Epirus, General Dynamics Land Systems y Kodiak AI presentaron el 24 de marzo de 2026 el Vehículo Terrestre Autónomo Leonidas en el Simposio AUSA Global Force 2026, en Huntsville, Alabama. El sistema nace como respuesta a la necesidad del Ejército de Estados Unidos de sumar capacidades más flexibles y escalables frente a amenazas aéreas no tripuladas de bajo costo. Su propuesta combina movilidad terrestre, automatización y un arma de microondas de alta potencia.
La solución integra el emisor Leonidas de Epirus, un chasis Ford F-600 adaptado por General Dynamics Land Systems y el software de conducción autónoma Driver, de Kodiak AI. Con esa combinación, el vehículo busca extender la cobertura de defensa antiaérea de corto alcance más allá de posiciones fijas. También intenta reducir la dependencia de sistemas basados en interceptores, cuyo uso resulta más costoso cuando el adversario lanza drones baratos en grandes cantidades.
La muestra exhibida corresponde a un prototipo a escala real que aún no supera validaciones en condiciones operativas ni acredita capacidad de combate durante desplazamientos autónomos. Aun así, el desarrollo responde a una demanda que el Ejército estadounidense ya identificó en ensayos previos, donde detectó límites en los sistemas fijos de microondas de alta potencia. Antes de una eventual compra o despliegue, el programa todavía requiere más pruebas e integración con unidades operativas.
El Leonidas AGV se construyó sobre un camión mediano Ford F-600, elegido por su capacidad de carga y por el soporte disponible para los sistemas eléctricos adicionales que exige el arma de microondas. General Dynamics Land Systems adaptó la plataforma para incorporar sensores, distribución de energía y componentes estructurales. De ese trabajo surge una arquitectura compuesta por tres elementos principales: el sistema de microondas, el software autónomo y la capa de integración del vehículo.
Claves del sistema Leonidas AGV
- Integra el emisor de microondas Leonidas, un chasis Ford F-600 y el software autónomo Kodiak Driver.
- Puede operar sin conductor o bajo control remoto, con supervisión humana y menor exposición del personal.
- Ataca varios drones al mismo tiempo dentro del área de cobertura del haz electromagnético.
- No depende de reservas de munición ni de ciclos de recarga para repetir enfrentamientos.
- Está pensado para bases, aeródromos, puertos, infraestructura crítica y otras instalaciones fijas o semifijas.
El arma de microondas ofrece cobertura de área ante ataques masivos
El vehículo puede funcionar sin conductor o bajo control remoto. Esa doble modalidad permite mantener supervisión humana y, a la vez, reducir la exposición del personal. Gracias a su movilidad, puede cambiar de posición dentro de un área de operaciones, desplazarse entre puntos de interceptación o patrullar perímetros. Así, evita quedar anclado a una ubicación fija y gana margen de respuesta frente a escenarios más variables.
El arma de microondas de alta potencia actúa con pulsos de energía electromagnética que alteran los circuitos electrónicos de los drones y causan fallos en navegación, comunicaciones o propulsión. El efecto surge por sobretensiones inducidas y por calentamiento localizado, con capacidad para producir daños permanentes en los sistemas de a bordo. Esa característica le permite afectar varios drones al mismo tiempo, una ventaja clave frente a enjambres que ingresan de forma simultánea.
Frente a sistemas que disparan interceptores físicos, el Leonidas no depende de munición ni de pausas de recarga para repetir enfrentamientos. En comparación con las armas láser, que por lo general atacan un blanco por vez, el enfoque de microondas ofrece una cobertura de área más amplia. Ese beneficio, sin embargo, exige suficiente generación de energía a bordo y un manejo térmico capaz de sostener pulsos repetidos sin degradar el rendimiento del sistema.
Dentro de una arquitectura más amplia contra aeronaves no tripuladas, el Leonidas se perfila como una capa defensiva de proximidad destinada a cubrir vacíos que aparecen cuando los drones atraviesan defensas exteriores. La posibilidad de desplegar varios vehículos al mismo tiempo también permitiría ampliar el área protegida y añadir redundancia al esquema general. Esa lógica apunta a reforzar la defensa en sectores donde la presión aérea puede variar con rapidez.
Autonomía, integración rápida y defensa de instalaciones críticas
La capacidad autónoma depende del sistema Kodiak Driver, que usa radares, cámaras y otros sensores de percepción para navegar en autopistas, zonas urbanas y terrenos fuera de carretera. El software procesa datos del entorno en tiempo real para planificar rutas y evitar obstáculos. Con ese apoyo, el vehículo puede reposicionarse ante cambios en los vectores de amenaza, variaciones en las rutas de aproximación o incursiones múltiples dentro de un mismo episodio.
El empleo previsto del Leonidas AGV abarca la defensa de bases militares, aeródromos, puertos, infraestructura crítica y otras instalaciones fijas o semifijas, además de misiones de defensa nacional. El sistema está concebido para moverse con rapidez hacia puntos de interceptación predefinidos o para patrullar sectores determinados. Su cobertura incluye drones individuales, enjambres coordinados y aparatos controlados por fibra óptica, menos vulnerables a métodos tradicionales de interferencia.
El desarrollo del prototipo se apoyó en tecnologías comerciales y militares ya existentes para reducir plazos de integración. Según la información presentada, el vehículo quedó ensamblado en pocos meses. El uso de un camión comercial de amplia disponibilidad, como la serie F de Ford, evita el diseño desde cero de una plataforma militar específica. A eso se suma una estructura modular y un software de Kodiak independiente del vehículo, con margen para nuevas configuraciones.
El objetivo final consiste en desplegar una capacidad antidrones en mayor número y con menor carga de costos que los sistemas tradicionales basados en interceptores. Aunque el prototipo todavía debe superar más pruebas antes de cualquier compra o despliegue, la propuesta apunta a resolver una limitación operativa ya detectada por el Ejército de Estados Unidos. La combinación de movilidad, autonomía y microondas busca responder con más flexibilidad a amenazas aéreas no tripuladas cada vez más numerosas.