El presupuesto 2026 refuerza al Raptor con guerra electrónica, sensores infrarrojos, enlaces de datos, navegación resiliente y más alcance para entornos bajo interferencia.
El rediseño del Raptor integra sigilo, sensores y ataque electrónico
Con el presupuesto fiscal 2026, la modernización del F-22 dejó atrás una lógica centrada solo en la baja observabilidad, porque la Fuerza Aérea de Estados Unidos abrió una línea que combina gestión de firma furtiva, contramedidas, sensores infrarrojos, enlaces de datos, resiliencia de navegación y mejoras del sistema de guerra electrónica. La línea de modificaciones suma $1.077,5 millones entre fondos base y fondos de reconciliación, con foco en 142 aparatos Block 30/35.
Como el F-22 entró en servicio en diciembre de 2005 después de que la modernización formal empezó en 2003, su misión ya rebasaba la superioridad aérea pura. El incremento 3.2A reforzó protección electrónica, identificación de combate y Link 16; el 3.2B añadió más protección electrónica, geolocalización y mejoras del enlace interno de vuelo. La continuidad del programa muestra que el Raptor acumula capas frente a amenazas cada vez más densas y sofisticadas.
Desde el diseño inicial, radar, control de armas y guerra electrónica funcionan como una sola unidad integrada, según la definición del museo nacional de la Fuerza Aérea. La propia institución añade que las emisiones del radar del F-22 pueden concentrarse para sobrecargar sensores enemigos como capacidad de ataque electrónico. Así, la furtividad reduce la detección, pero la guerra electrónica también degrada la capacidad rival para detectar, identificar, seguir y responder.

Con $90,34 millones en el presupuesto 2026, la nueva modificación Viability reúne hardware y software antes dispersos en varias líneas. Esa canasta cubre gestión de firma de baja observabilidad, interfaz piloto-vehículo, contramedidas, casco, criptografía futura, radar SAR dinámico, ciberseguridad, Infrared Defensive System y mejoras del sistema de guerra electrónica. También suma tecnologías de conciencia situacional y eficacia de misión para ampliar el papel del F-22 en operaciones conjuntas.
Claves del salto técnico financiado en el presupuesto fiscal 2026
- La línea de modificaciones suma $1.077,5 millones entre fondos base y fondos de reconciliación.
- Los 142 F-22 Block 30/35 concentran la mayor parte del esfuerzo operativo y de modernización.
- Viability recibe 90,34 millones para firma furtiva, contramedidas, IRDS y guerra electrónica.
- Sensor Enhancement asigna 455,782 millones para sostener la ventaja de ver, disparar y destruir primero.
Sensores, enlaces y navegación refuerzan la ventaja táctica del Raptor
En esa arquitectura, el Infrared Defensive System ocupa un lugar central porque reemplaza los detectores heredados de lanzamiento de misiles por sensores nuevos capaces de advertir amenazas aire-aire y superficie-aire de largo alcance. El desarrollo empezó en el año fiscal 2024 y la decisión de producción inicial a baja cadencia quedó fijada para el cuarto trimestre del año fiscal 2026. Esa mejora amplía el aviso temprano sin exigir emisiones activas en la primera fase del encuentro.
El 22 de enero de 2025, Lockheed Martin anunció un contrato de $270 millones para integrar en el F-22 un conjunto distribuido de sensores TacIRST embebidos como parte del IRDS. Esa combinación mejora la capacidad de detección y seguimiento por vía infrarroja, reduce la dependencia de emisiones activas y amplía el margen del piloto para decidir cuándo guardar silencio, cuándo escuchar y cuándo devolver energía al entorno enemigo.

El rediseño también descansa en Sensor Enhancement, que recibe $455,782 millones en el presupuesto 2026 para preservar la lógica de ver primero, disparar primero y destruir primero en 142 F-22 Block 30/35. La documentación oficial indica que los kits Group B incluyen un sensor avanzado de búsqueda y seguimiento infrarrojo y que el paquete completo prevé 142 módulos para los aviones de combate. El primer pedido llegó el 29 de agosto de 2024 y el segundo, el 4 de abril de 2025.
Según el calendario del programa, la calificación del módulo debe concluir en el tercer trimestre del año fiscal 2026, el ensayo operativo cerrará en el cuarto trimestre del año fiscal 2027 y las entregas empezarán en el segundo trimestre del año fiscal 2028. A la vez, la modificación Link 16 y Open System Architecture instala capacidad de transmisión y recepción mediante MIDS/JTRS y traslada la vieja recepción Link 16 a una arquitectura abierta.
Más alcance y una transición gradual antes de la llegada del F-47
Otro tramo decisivo aparece en la modificación Controlled Reception Pattern Antenna, valorada en $24,21 millones dentro del presupuesto 2026. El objetivo consiste en mantener capacidades de posición, navegación y tiempo en entornos con GPS degradado, con 142 kits de actualización para la flota Block 30/35. Cuando el caza conserva enlace táctico y navegación bajo interferencia, la pelea deja de depender solo del alcance cinético y pasa a premiar permanencia, coordinación y calidad de datos.
La modificación Low Drag Tanks and Pylons completa esa lógica con 143 conjuntos, equivalentes a 286 tanques y 286 pilones para todos los F-22 de combate. El programa busca elevar persistencia y alcance sin perder letalidad ni supervivencia, además de facilitar vuelo supersónico con tanques externos. La revisión crítica de diseño terminó en abril de 2025, las pruebas de vuelo arrancaron en 2024 y la entrega del primer lote se proyecta para el segundo trimestre fiscal de 2028.

Mientras la Fuerza Aérea adjudicó el 21 de marzo de 2025 la fase de desarrollo del F-47 como caza de sexta generación y sucesor del Raptor dentro de la familia NGAD, el F-22 sigue como su principal caza de superioridad aérea. La propia institución afirma que los presupuestos recientes destinan miles de millones de dólares a mejoras que lo mantendrán en primera línea bien entrada la década de 2030.
Con una producción limitada a 187 aparatos operativos y 195 en total, junto con una referencia de 2024 que situó en 185 los aviones aún en servicio, la flota conserva un valor que explica la inversión actual. El resultado no muestra un caza sostenido por inercia, sino un sistema de combate que mantiene la furtividad y suma detección sin delación, navegación bajo interferencia, intercambio de datos más robusto y presión electrónica contra sensores enemigos.