El TBF Avenger nació como torpedero pesado, cambió la guerra antisubmarina y prolongó su servicio tras la Segunda Guerra Mundial.
Un torpedero naval diseñado para superar al Douglas TBD Devastator
Cuando la Oficina de Aeronáutica de la Armada de los Estados Unidos emitió en 1939 una especificación para sustituir al Douglas TBD Devastator, las limitaciones físicas del modelo anterior definieron los nuevos parámetros de diseño. La nueva plataforma debía ofrecer mayor velocidad, alcance superior y capacidad para alojar municiones dentro del fuselaje con el fin de reducir la resistencia aerodinámica. Grumman Aircraft Engineering Corporation presentó el XTBF-1, un avión cuya masa estructural exigió el motor radial Wright R-2600-8 Twin Cyclone de catorce cilindros y 1700 caballos de fuerza.
Al priorizar el compartimento interno de armas, la arquitectura del XTBF-1 permitió confinar un torpedo aéreo Mark 13 de 907 kilogramos o cuatro bombas de 227 kilogramos. Ese habitáculo conservó el perfil aerodinámico del fuselaje y ayudó a sostener una velocidad de crucero de 233 kilómetros por hora, con una máxima de 442 kilómetros por hora. El volumen del fuselaje inferior también condicionó la distribución de la tripulación, con piloto frontal, artillero en torreta dorsal y operador de radio y bombardero en posición ventral.
Por la envergadura de 16.5 metros, las dimensiones del TBF generaron un conflicto espacial sobre las cubiertas de los portaaviones. Para maximizar el número de fuselajes a bordo, Leroy Grumman diseñó el sistema Sto-Wing, que rotaba las alas noventa grados hacia atrás junto al fuselaje mediante un actuador hidráulico. La configuración plegada reducía la anchura de la aeronave a 4.9 metros y optimizaba el almacenamiento en hangares y elevadores de vuelo de buques de las clases Yorktown y Essex.
Después de que la Armada aprobara el prototipo y ordenara un bloque inicial de 286 unidades en diciembre de 1940, el primer aparato voló en agosto de 1941. El ataque a Pearl Harbor alteró el cronograma de adquisiciones navales y aceleró los plazos de despliegue. Grumman entregó el Torpedo Squadron 8 antes de Midway, en junio de 1942. El destacamento operó desde pistas terrestres del atolón, donde la falta de escolta, los fallos del Mark 13 y los A6M Zero causaron pérdidas severas.
Datos clave del diseño y del despliegue inicial del Avenger
- El Wright R-2600-8 Twin Cyclone entregaba 1700 caballos de fuerza.
- La bodega interna admitía un Mark 13 de 907 kilogramos o cuatro bombas de 227 kilogramos.
- La velocidad de crucero era de 233 kilómetros por hora y la máxima de 442 kilómetros por hora.
- El sistema Sto-Wing reducía la anchura del avión plegado a 4.9 metros.
- Solo un TBF sobrevivió al enfrentamiento inicial del destacamento de Midway.
La producción masiva y el cambio doctrinal después de Midway
Tras las pérdidas materiales en Midway, la Armada modificó de forma integral sus protocolos de ataque. Las operaciones pasaron a incluir escoltas sincronizadas de cazas F4F Wildcat y, después, F6F Hellcat. Al mismo tiempo, la demanda conjunta de cazas y aviones torpederos saturó las líneas de ensamblaje de Bethpage, Nueva York. Para resolver ese cuello de botella industrial, el gobierno de los Estados Unidos negoció un acuerdo directo con general Motors, cuya división Eastern Aircraft asumió la manufactura del Avenger bajo la designación TBM.
Con el traslado de producción a Eastern Aircraft, Grumman pudo dedicar sus instalaciones y recursos de forma exclusiva a la manufactura del F6F Hellcat. general Motors ensambló 7546 de los 9839 fuselajes producidos durante toda la guerra. Esa redistribución industrial permitió sostener la expansión de escuadrones torpederos y, a la vez, asegurar el suministro de cazas embarcados. El Avenger quedó así integrado en una estructura de producción más amplia, adaptada a las necesidades combinadas de superioridad aérea y ataque naval.
Cuando la evolución del teatro naval en el océano Atlántico reorientó el perfil de misión de la aeronave, los submarinos alemanes se convirtieron en una barrera estratégica para las rutas logísticas marítimas de los Aliados. El volumen estructural del Avenger facilitó la instalación de sistemas pesados de guerra electrónica. Los técnicos navales montaron el radar de búsqueda de superficie ASB en las variantes iniciales y después lo sustituyeron por el APS-4, instalado en un contenedor aerodinámico bajo el ala de estribor.
Gracias a ese sensor, las tripulaciones podían detectar submarinos en superficie durante misiones nocturnas o bajo condiciones atmosféricas de baja visibilidad. Los escuadrones operaron desde portaaviones de escolta de las clases Bogue y Casablanca para patrullar los perímetros de los convoyes de suministro. La misión antisubmarina también requirió municiones específicas: la bodega interna del TBF acomodó cargas de profundidad estandarizadas y el torpedo acústico Mark 24, llamado FIDO por la ingeniería naval.
Misiones antisubmarinas, ataques en el Pacífico y servicio final
Cuando el operador de radar detectaba un blanco, el piloto iniciaba la aproximación instrumental y el bombardero liberaba la carga letal sobre las coordenadas calculadas. Además de los sensores de superficie, los ingenieros equiparon los aparatos con raíles para cohetes de retroceso. Estos proyectiles compensaban la velocidad de avance de la aeronave y permitían arrojar bengalas de iluminación o detectores de anomalías magnéticas con velocidad relativa frontal nula exactamente sobre la posición proyectada del sumergible.
A medida que la flota de superficie japonesa reducía sus operaciones navales, las unidades TBF y TBM del Pacífico pasaron a misiones de ataque a tierra y antibuque. La integración de cohetes no guiados de alta velocidad bajo las alas transformó al aparato en una plataforma eficaz contra posiciones costeras fortificadas y embarcaciones ligeras de suministro. Los cohetes liberaban un impacto cinético equivalente al de un proyectil de artillería naval disparado por un destructor durante las campañas de las Marianas, Iwo Jima y Okinawa.
La célula metálica resistió el fuego antiaéreo de saturación y validó la redundancia estructural prevista por los diseñadores originales. A la vez, la arquitectura del ala media y el tren de aterrizaje de vía ancha ofrecieron una ventaja logística adicional en alta mar. Los mecánicos reemplazaban motores y recargaban armas con mayor rapidez que en diseños de la década anterior, mientras los armeros reabastecían la bahía central con cabrestantes mecánicos acoplados a los puntos duros del vientre del avión.
Después del cese de las hostilidades en 1945, los contratos de producción vigentes quedaron cancelados de inmediato, aunque la Armada retuvo un inventario masivo de fuselajes TBM intactos. El diseño espacioso toleró una última mutación estructural para la Guerra Fría. Los ingenieros retiraron los armamentos ofensivos e instalaron el radar de alerta temprana AN/APS-20, con un radomo ventral de grandes dimensiones. La variante TBM-3W proporcionó cobertura de radar transhorizonte, mientras la TBM-3S asumió el papel de cazador de ataque antisubmarino.
Con esos fuselajes ya reconfigurados, el Departamento de Defensa los exportó a ramas de aviación naval de Canadá, Francia, Japón y los Países Bajos. La Marina Real Canadiense operó variantes antisubmarinas desde las catapultas del portaaviones HMCS Magnificent hasta 1960. Años después, contratistas civiles adquirieron excedentes desmilitarizados para arrojar líquidos retardantes sobre incendios forestales en Norteamérica, una configuración que las flotas comerciales mantuvieron activa hasta el agotamiento definitivo del ciclo de vida de los metales estructurales a finales del siglo veinte.