La Marina de Estados Unidos empleó por primera vez un MV-22B Osprey en una prueba de aceptación de lote del Programa de Garantía de Calidad de Sonoboyas, SQAP. El ensayo tuvo lugar el 19 de agosto de 2026 frente a la isla de San Clemente, California, y permitió evaluar al rotor basculante como sustituto de los P-3C Orion del Escuadrón de Pruebas y Evaluación Aérea 30, VX-30, cuando esas aeronaves no están disponibles.
El uso del Osprey en esta función no marcó el primer lanzamiento de sonoboyas desde el MV-22B. En 2025, tripulaciones de VMM-162 y VMM-265 ya habían arrojado manualmente sonoboyas de tamaño A durante el ejercicio Atlantic Alliance y en una prueba antisubmarina con P-8A Poseidon y MH-60R Seahawk. La novedad de la prueba de 2026 fue su empleo dentro del proceso formal de aceptación de lotes del SQAP.
El programa somete muestras aleatorias de producción a ensayos sobre el agua antes de que el inventario del proveedor llegue a los escuadrones operativos. Las pruebas miden la fiabilidad y el rendimiento acústico de las sonoboyas. El capitán Greg Hinkle, gerente del programa PMA-264, explicó que el objetivo consiste en verificar que los equipos entregados a la flota funcionen conforme a lo previsto.

Hasta ahora, el SQAP dependía de los P-3C de VX-30, que efectúan las sueltas mediante lanzadores automáticos. La demostración de agosto comprobó que el MV-22B puede asumir esa tarea como plataforma alternativa y evitar demoras en las pruebas cuando los medios principales no están disponibles.
Las imágenes del ensayo muestran sonoboyas cargadas en un MV-22B del Escuadrón de Prueba y Evaluación Operativa de la Marina 1, VMX-1, en la Estación Aérea del Cuerpo de Marines de Miramar, California. En los cuerpos de las boyas aparece la identificación SSQ-53H. La Marina también opera otros tipos, entre ellos las AN/SSQ-125 Multi-Static Active Coherent, las AN/SSQ-36 batitermales, las AN/SSQ-53G DIFAR pasivas y las AN/SSQ-62F DICASS activas.
El procedimiento del MV-22B difiere del empleado por el P-3. La tripulación abre la rampa trasera, retira las tapas de los contenedores e invierte los tubos de lanzamiento para que las sonoboyas salgan hacia la corriente de aire. El método exige una liberación manual desde la bodega de carga y no dispone del sistema automático que usa el Orion.

Como las sueltas manuales requieren más tiempo, VMX-1 redujo la velocidad de vuelo para conservar el patrón previsto y el espaciamiento necesario para las pruebas acústicas. El piloto mantuvo estables los parámetros de vuelo, mientras el copiloto controló navegación, tiempos y comunicaciones y transmitió las indicaciones a los jefes de tripulación responsables de liberar cada boya.
El teniente coronel Brandon Pope, piloto de V-22 y responsable de proyectos avanzados de VMX-1, destacó que este procedimiento exige precisión en el control de velocidad, el momento de cada suelta y la comunicación interna. La prueba también proporcionó experiencia para ajustar tácticas, técnicas y procedimientos de apoyo a futuras misiones antisubmarinas con aeronaves de rotor basculante.

PMA-264 y PMA-275 analizarán los datos acústicos y de despliegue obtenidos en los vuelos para perfeccionar los procedimientos de futuras misiones de garantía de calidad y de operaciones conjuntas de la flota. El programa vincula además esta prueba con un esfuerzo más amplio para aprovechar la velocidad y el alcance del V-22 en tareas de guerra antisubmarina y en operaciones marítimas distribuidas.
La información difundida no precisa cuántos ensayos se realizaron ni cuántos Osprey participaron. Una de las imágenes muestra un grupo de 15 sonoboyas preparado para su carga por la rampa trasera. El material disponible es compatible con un solo evento de prueba y con la posible participación de una sola aeronave, aunque esos extremos no fueron confirmados.










