El director de operaciones de Navantia, Gonzalo Mateo-Guerrero, reveló en una entrevista con Dagens Nyheter el 16 de abril de 2026 la oferta comercial española para el programa sueco de fragatas de la clase Luleå: 3.000 millones de euros —unos 33.000 millones de coronas suecas— por cuatro buques terminados.
El precio cubre cascos y sistemas de a bordo a razón de 750 millones de euros por unidad, pero excluye misiles, torpedos y apoyo a largo plazo. Mateo-Guerrero indicó que el coste final podría aumentar en función del alcance del contrato, y que la estimación contractual anterior se situaba en un rango de entre 40.000 y 60.000 millones de coronas suecas —equivalente a entre 3.600 y 5.400 millones de euros—, lo que elevaría el coste unitario total a entre 900 millones y 1.300 millones de euros una vez incorporados armamento, integración y mantenimiento. Esa diferencia implica que los componentes ajenos al casco representan entre el 30 y el 70 por ciento del gasto total del programa.
El Alfa 4000 propuesto desplaza unas 4.300 toneladas a plena carga, con una eslora cercana a 120 metros y una manga de 16,2 metros. Emplea propulsión combinada diésel-diésel con asistencia eléctrica mediante modos PTO y PTI, lo que permite velocidades superiores a 27 nudos y un alcance de unas 4.500 millas náuticas a 15 nudos. Está configurado para una dotación de entre 100 y 150 personas y admite un helicóptero medio —NH-90 o SH-60— con hangar y cubierta de vuelo. Su autonomía se estima en unos 30 días.
En armamento, el buque incorpora un sistema de lanzamiento vertical de 16 celdas para misiles superficie-aire, probablemente interceptores de la clase ESSM, apoyado por radar 3D y sistemas de guerra electrónica. La capacidad de guerra de superficie incluye entre 8 y 16 misiles antibuque compatibles con sistemas como el RBS-15 y un cañón principal de 57 mm o 76 mm.
Para guerra antisubmarina integra sonar de casco, sonar remolcado y sensores embarcados en helicóptero enlazados a través del sistema de gestión de combate. Completan la dotación dos lanzadores triples de torpedos, un sistema de armas de proximidad, dos cañones de 30 mm o 40 mm y lanzadores de señuelos. No obstante, las 16 celdas VLS limitan la defensa antiaérea sostenida frente a buques equipados con 32, restringiendo la profundidad de enfrentamiento en escenarios de alta intensidad.
El modelo industrial de Navantia contempla construir los cascos fuera de Suecia y concentrar en territorio sueco la integración de sistemas, el acondicionamiento y el apoyo a largo plazo. La propuesta incluye la incorporación del sistema de gestión de combate 9LV de Saab, sensores nacionales, misiles RBS-15 y torpedos. Este enfoque se alinea con la estrategia industrial sueca, que prioriza el control soberano sobre los sistemas de combate y el sostenimiento operativo por encima de la construcción nacional del casco.
El calendario de entrega prevé dos fragatas para 2030 y dos adicionales para 2031, con un intervalo de cuatro años entre la adjudicación del contrato y la primera entrega. Ese plazo es más corto que los seis a ocho años habituales en programas europeos de fragatas. Sin embargo, el Alfa 4000 aún no ha sido construido y carece de referencia operativa, lo que introduce incertidumbres para los planificadores suecos en cuanto a madurez del diseño, secuencia de integración y cambios de configuración. Cumplir ese calendario exige un diseño maduro al momento de la firma o aceptar concurrencia entre diseño y construcción, lo que en ambos casos eleva la exposición a riesgos de integración en propulsión, arquitectura de combate y gestión de configuración.
Las fragatas de la clase Luleå están destinadas a sustituir a las corbetas de la clase Visby, que desplazan unas 650 toneladas. El salto a la categoría de las 4.000 toneladas multiplica por seis el desplazamiento e incrementa la autonomía y los perfiles de misión. El requisito sueco, reestructurado entre 2023 y 2024, redujo la flota prevista de cinco a cuatro buques y define tres funciones principales: defensa antiaérea basada en lanzamiento vertical, guerra antisubmarina mediante sonares de casco y remolcados, y guerra de superficie con misiles antibuque. El calendario de entrega oficial exige dos unidades para 2030 y las restantes en una ventana hasta 2035, condicionado por la integración de Suecia en la OTAN tras el 7 de marzo de 2024 y la necesidad de asegurar las rutas marítimas del Báltico dentro de los plazos de planificación de la alianza.
La oferta española compite con la fragata FDI de Naval Group, que entró en servicio francés en octubre de 2025 con unas 4.460 toneladas y 16 celdas VLS ampliables a 32 en el futuro, y con el Arrowhead 120 de Saab y Babcock, una variante de la Type 31 con un desplazamiento de entre 4.000 y 4.650 toneladas y hasta 16 celdas VLS. El Alfa 4000 presenta el menor coste unitario divulgado, pero la mayor incertidumbre por carecer de referencia en servicio; la FDI ofrece una configuración probada con mayor madurez de diseño, pero sin precio público; y la propuesta Saab-Babcock resalta la participación industrial nacional sobre un diseño aún en desarrollo.
Suecia evalúa coste, participación industrial, plazos de entrega y riesgo técnico antes de una decisión final prevista para principios de 2026.