La Fuerza Aérea de Estados Unidos prueba un F-22A Raptor con dos cápsulas de sensores bajo las alas durante maniobras exigentes cerca de la base Edwards, en California. Las imágenes del 25 de septiembre muestran una configuración de baja observabilidad asociada a los esfuerzos para ampliar la detección pasiva del caza, con la que podrá localizar y seguir amenazas sin depender exclusivamente de su radar.
Las cápsulas tienen superficies angulares y están instaladas en los puntos de anclaje exteriores de las alas. Al menos una presenta una abertura frontal transparente compatible con un sensor infrarrojo o electroóptico. La Fuerza Aérea no ha divulgado la función exacta de los equipos ni si ambas cápsulas desempeñan la misma tarea.
El vuelo sucede a otro observado el 19 de septiembre, cuando un Raptor con el indicativo FEVER21 portó una configuración similar sobre el Valle Aeroespacial de California. En esa ocasión, el avión también voló con un F-16 y recibió combustible del NKC-135 GHOST81, un avión cisterna de Edwards que presta apoyo a pruebas de desarrollo.
Evaluación bajo mayores cargas de vuelo
Las maniobras del 25 de septiembre apuntan a una evaluación más amplia que el transporte de los equipos en vuelo estable. Los cambios bruscos de actitud someten las cápsulas a cargas aerodinámicas y vibraciones, y permiten examinar cómo responde un sensor ante variaciones rápidas del movimiento del avión y del flujo de aire.
En un equipo infrarrojo o electroóptico, esas condiciones sirven para evaluar la estabilización de la línea de visión y la capacidad de mantener el seguimiento de un objetivo. Las fotografías no permiten determinar la velocidad, el ángulo de ataque, las cargas g ni los objetivos concretos de la salida.

Las pruebas coinciden con el calendario del programa de mejoras de sensores del F-22, conocido como SeE. La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno estadounidense, GAO, situó en septiembre de 2026 el cierre previsto de su fase de adquisición de nivel medio, después de que problemas de hardware redujeran el tiempo disponible para los ensayos de vuelo.
Un esfuerzo previo de prototipos completó seis demostraciones de vuelo en 2024, inicialmente con equipos que operaban de forma independiente de los demás sistemas del caza. SeE busca avanzar hacia su integración. Por otra parte, un contrato de 2024 adjudicó a Raytheon hasta $1 045 000 000 para hardware, repuestos y equipos de apoyo del grupo B de mejoras de sensores del F-22 hasta 2029.
Detección de amenazas sin emisiones de radar
La búsqueda y seguimiento por infrarrojos, o IRST, permite detectar las emisiones térmicas de una aeronave sin transmitir energía de radar. Esa capacidad ofrece una vía adicional para localizar aviones de baja observabilidad y operar con restricciones de emisiones en espacio aéreo disputado.
Su rendimiento depende de la atmósfera, el fondo térmico y la posición relativa del objetivo. También presenta dificultades para calcular una distancia precisa a partir de un único sensor pasivo. La integración de sus datos con el radar, los sistemas de apoyo electrónico y la información de otras plataformas permite complementar esas limitaciones.
El montaje externo facilita la incorporación de sensores sin abrir nuevos espacios en un fuselaje diseñado desde el inicio para reducir su firma radar. Las cápsulas añaden superficies y uniones que afectan esa firma, por lo que su geometría busca limitar el impacto de la instalación.
Este esfuerzo es distinto del sistema defensivo infrarrojo para el que Lockheed Martin recibió un contrato de $270 000 000. Ese programa contempla sensores TacIRST distribuidos e integrados en el avión, destinados principalmente a detectar amenazas y mejorar su supervivencia.
La modernización del Raptor avanza en paralelo al desarrollo del F-47, su futuro sucesor. Las nuevas pruebas forman parte de ese proceso de actualización del F-22, aunque no se ha establecido una relación tecnológica directa entre las cápsulas observadas y los equipos del F-47.










