Fiscales alemanes investigan a un hombre de 105 años por su presunta actividad como guardia en el campo de prisioneros de guerra Stalag 326 VI K, en la región de Senne, al oeste de Alemania. El sospechoso está acusado de complicidad en múltiples asesinatos por las funciones que habría desempeñado allí.
Stalag 326 VI K recibió entre 180.000 y 200.000 prisioneros de guerra soviéticos desde 1941 hasta abril de 1945, cuando tropas estadounidenses liberaron el campo. El monumento instalado en el lugar señala que los cautivos padecieron desnutrición, atención médica insuficiente, condiciones sanitarias graves y trabajo forzado.
Ese mismo memorial calcula que Alemania mantuvo cautivos a entre 5,3 y 5,7 millones de prisioneros de guerra soviéticos. Entre 2,3 y 3 millones de ellos no sobrevivieron.
Bild dio a conocer el caso y también señaló que otro antiguo guardia del mismo campo había sido objeto de una investigación reciente, pero murió antes de que el proceso pudiera avanzar.
La fiscalía de Dortmund abrió el año pasado otra investigación contra un exguardia de 100 años que trabajó en un campo de prisioneros de guerra en Hemer, donde también hubo cautivos soviéticos. El hombre era sospechoso de participar en ejecuciones entre diciembre de 1943 y septiembre de 1944.
Los procesos contra antiguo personal de campos nazis cobraron nuevo impulso tras la condena de John Demjanjuk en 2011. El exguardia del campo de exterminio de Sobibor fue condenado pese a que no existían pruebas de que hubiera matado directamente a alguna persona.
La edad de los sospechosos limita el tiempo disponible para estos casos. Josef Schuetz, antiguo guardia condenado en junio de 2022 a cinco años de prisión, murió menos de un año después, a los 102 años. En abril de 2025 murió antes de ser juzgado un presunto exguardia del campo de concentración de Sachsenhausen, acusado de complicidad en el asesinato de más de 3.300 personas.










