La ONU más que duplicó su llamamiento de ayuda para Líbano, mientras el país enfrenta el impacto de la guerra entre Israel y Hezbolá, y ahora estima que se necesitan casi 640 millones de dólares para cubrir las necesidades humanitarias de los próximos seis meses.
La crisis humanitaria en Líbano se agrava por los desplazamientos y la presión sobre servicios básicos mientras la ONU busca ampliar la asistencia a 1,4 millones de personas hasta finales de agosto.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas señaló que la situación en el país es grave y continúa empeorando. Los desplazamientos repetidos, la capacidad insuficiente de los refugios y las limitadas perspectivas de un retorno seguro han aumentado la vulnerabilidad de la población afectada.
OCHA advirtió que las personas afectadas están agotando rápidamente su capacidad de resistencia, mientras los servicios esenciales soportan una presión creciente. El organismo había solicitado 308 millones de dólares en marzo para respaldar una respuesta de emergencia liderada por el Gobierno libanés hasta finales de mayo.
La ONU busca ampliar la asistencia a 1,4 millones de personas en Líbano
El nuevo llamamiento añade otros 331 millones de dólares hasta finales de agosto, lo que eleva el total requerido a casi 640 millones. Hasta ahora, la ONU recibió 185 millones de dólares de la petición inicial, fondos que permitieron prestar asistencia a unas 680.000 personas entre el 2 de marzo y el 31 de mayo.
El objetivo actual es más que duplicar esa cobertura y llegar a 1,4 millones de personas en Líbano, alrededor de una cuarta parte de la población del país. La organización estima que ese grupo necesita ayuda humanitaria urgente en medio del deterioro de las condiciones de vida.
El nuevo llamamiento indica que casi un millón de personas han huido de sus hogares, mientras más de 1,2 millones afrontan una grave inseguridad alimentaria. La combinación de desplazamiento, pérdida de ingresos y escasez de servicios básicos ha profundizado las necesidades en las zonas afectadas por la guerra.
Refugios, hospitales y escuelas soportan una presión creciente
La presión sobre los precios agrava aún más la situación humanitaria. El coste del agua, el combustible y la electricidad aumentó más de un tercio a nivel nacional, y hasta un 70 % en las zonas afectadas por la guerra, según el informe.
El sistema sanitario libanés también enfrenta un deterioro significativo, con 62 hospitales y centros de salud dañados o cerrados. Esta situación limita la atención médica para desplazados, heridos y comunidades que ya sufrían carencias antes del actual conflicto.
La crisis también golpea al sistema educativo. Cerca de 450 escuelas se utilizan como refugios para personas desplazadas, lo que aumenta la pérdida de aprendizaje y eleva el riesgo de abandono escolar entre niños y adolescentes.
El aumento del llamamiento humanitario refleja la magnitud de una crisis que combina desplazamiento masivo, inseguridad alimentaria, presión sobre los servicios públicos y daños en infraestructuras esenciales. La ONU busca sostener la respuesta de emergencia mientras la guerra entre Israel y Hezbolá sigue afectando a amplias zonas de Líbano.