Los aviones extranjeros contratados por compañías israelíes quedan fuera de varios controles reforzados cuando parten desde otros países con destino a Israel.
Las aerolíneas israelíes recurren cada vez más a aviones extranjeros
El uso de aviones contratados mediante “wet lease” se ha extendido entre las compañías israelíes para aumentar su capacidad, pero estas operaciones no quedan sujetas a todas las medidas de seguridad exigidas a una aeronave comercial israelí. La diferencia afecta sobre todo a los vuelos que parten de aeropuertos extranjeros con destino a Israel, donde las aeronaves y tripulaciones contratadas quedan sometidas a condiciones distintas de las aplicadas a los vuelos operados directamente por compañías israelíes.
En julio, cerca de dos tercios de los vuelos de Arkia y más de la mitad de los de Israir estuvieron a cargo de aeronaves extranjeras bajo esta modalidad. El Al señaló que entre el 5 % y el 8 % de sus vuelos utilizan aviones extranjeros. Las compañías israelíes recurren, entre otros operadores, a GullivAir y Electra Airways, de Bulgaria, Fly Lili, de Rumanía, y la aerolínea chárter portuguesa Hi Fly.
Estos contratos también han permitido ampliar las operaciones hacia Nueva York, Bangkok, el Lejano Oriente y otros destinos. El pasajero puede comprar un billete de El Al, Arkia o Israir y terminar en una aeronave perteneciente a otra compañía, con pilotos, tripulación y personal de mantenimiento extranjeros. El “wet lease” permite arrendar durante un periodo generalmente corto una aeronave junto con pilotos, tripulación, combustible y servicios de mantenimiento.
Las aerolíneas recurren a estos acuerdos para cubrir aumentos de demanda o carencias de flota. El “dry lease”, otra modalidad habitual en la industria, comprende únicamente la aeronave. En los vuelos contratados mediante “wet lease”, la compañía extranjera aporta también los recursos necesarios para operar el avión, por lo que una ruta vendida bajo el nombre de una aerolínea israelí puede realizarse con personal y medios pertenecientes a otro operador.
Datos clave sobre los vuelos operados con aeronaves extranjeras
- Cerca de dos tercios de los vuelos de Arkia en julio usaron aeronaves extranjeras.
- Más de la mitad de los vuelos de Israir estuvieron a cargo de aviones contratados.
- El Al indicó que entre el 5 % y el 8 % de sus vuelos emplean aeronaves extranjeras.
- El “wet lease” incluye aeronave, pilotos, tripulación, combustible y mantenimiento.
- Entre los operadores contratados figuran GullivAir, Electra Airways, Fly Lili y Hi Fly.
Los vuelos hacia Israel quedan fuera de varios controles reforzados

Las aeronaves extranjeras utilizadas por compañías israelíes mediante “wet lease” no están sometidas a los protocolos que el Shin Bet exige a los aviones comerciales israelíes. Esas medidas incluyen agentes armados a bordo, sistemas avanzados de defensa antimisiles, controles especiales de pasajeros y equipajes y personal israelí especializado en aeropuertos extranjeros. El Estado subvenciona estos dispositivos conforme a un acuerdo vigente desde hace años.
Joseph Fischer, experto en aviación y turismo, vinculó esta diferencia con el incidente ocurrido la semana pasada en un vuelo de flydubai hacia Tel Aviv, cuando un piloto omaní intentó estrellar un avión lleno de israelíes. “El incidente de flydubai es solo la punta del iceberg. Ha dejado al descubierto una red con más agujeros que hilos”, declaró Fischer.
Tras ese episodio, medios israelíes informaron de que los organismos de seguridad llevan años advirtiendo que el Ministerio de Transporte no realiza controles adecuados sobre las aerolíneas extranjeras y sus tripulaciones antes de que vuelen a Israel, ni inspecciona de forma suficiente los vuelos israelíes operados por compañías extranjeras. El Ministerio de Transporte respondió que carece del aparato de inteligencia necesario para comprobar los nombres de los pilotos y miembros de esas tripulaciones.
Fischer explicó que la diferencia afecta principalmente a los vuelos de llegada. Los vuelos que despegan de Israel pasan por los mismos procedimientos de inspección sin importar qué aerolínea opere la aeronave. Según señaló, todos los vuelos que salen de Ben Gurion quedan bajo los mismos controles porque el aeropuerto, en coordinación con las autoridades israelíes de seguridad y aviación, es responsable de la seguridad de pasajeros y aeronaves.
Los controles cambian cuando el vuelo parte desde un aeropuerto extranjero

La situación cambia cuando el avión despega desde otro país. Según Fischer, Israel no dispone de un mecanismo claramente definido para someter a controles propios a las tripulaciones y pasajeros extranjeros antes de su llegada a Ben Gurion. Por esa razón, un avión contratado mediante “wet lease” queda sujeto a los protocolos del aeropuerto extranjero de origen, aunque el pasajero haya adquirido el billete a una compañía israelí.
Fischer añadió que los aviones arrendados que despegan de Ben Gurion sí pasan por los controles aplicados al resto de las aerolíneas, pero no llevan personal israelí de seguridad a bordo como los vuelos operados directamente por compañías israelíes. Expertos en aviación consultados por The Times of Israel señalaron que las autoridades probablemente no consideran estos vuelos un objetivo inmediato para grupos terroristas porque las aeronaves carecen de distintivos israelíes y suelen proceder de países de Europa Central o del Este.
Los mismos expertos advirtieron, sin embargo, que los vuelos se comercializan abiertamente con el nombre de la aerolínea israelí. Para alguien que buscara subir a una aeronave con el propósito de causar daño a pasajeros israelíes, la ausencia de una librea israelí tendría poca importancia. Las aerolíneas israelíes sostuvieron que utilizan los aviones contratados mediante “wet lease” de acuerdo con todas las normas y requisitos de seguridad de Israel.
Arkia indicó que sus acuerdos exigen que los tripulantes extranjeros procedan de países que mantengan relaciones diplomáticas con Israel y que sus datos se entreguen previamente a las autoridades de seguridad correspondientes. Su director ejecutivo declaró a Channel 12 que las medidas de seguridad del Shin Bet no abarcan los vuelos sujetos a “wet lease” que parten de aeropuertos extranjeros. El Shin Bet y El Al no respondieron a las solicitudes de comentarios.
Pasajeros y expertos cuestionan las diferencias entre ambos sistemas

Un pasajero identificado como Ben relató que el 30 de septiembre voló con su esposa y su hija desde Múnich a Israel en un avión de Electra contratado por El Al, pocas horas después del incidente de flydubai. “Reservamos y pagamos un precio elevado por un vuelo de El Al, pero nos disgustó bastante descubrir que viajábamos en un avión de la aerolínea chárter búlgara Electra”, contó.
Ben explicó que había un representante de El Al a bordo dispuesto a responder preguntas y que los reposacabezas llevaban fundas con el logotipo de la compañía israelí. Según su relato, el piloto no pertenecía a El Al, se dirigía a los pasajeros únicamente en inglés y la tripulación era extranjera. Añadió que la experiencia se parecía a la de una aerolínea de bajo coste y consideró inaceptable esa situación ante los acontecimientos recientes relacionados con la seguridad.
Arik Arad, presidente de la consultora de ciberseguridad aérea CYVIATION y antiguo jefe de seguridad de El Al en el aeropuerto Ben Gurion, sostuvo que el caso de flydubai expuso el riesgo de aplicar modelos de seguridad diferentes a los vuelos de compañías israelíes y a las aeronaves extranjeras que transportan pasajeros israelíes hacia Tel Aviv. Afirmó que el vuelo representaba un posible objetivo atractivo para un atentado terrorista y que solo la suerte evitó una catástrofe.
Arad sostuvo que un pasajero que compra un billete de Israir o de cualquier otra aerolínea israelí debería recibir el mismo nivel de seguridad aunque termine a bordo de una aeronave extranjera. Según afirmó, Israel debe aplicar controles exhaustivos tanto sobre la aerolínea que proporciona esos aviones como sobre sus tripulaciones, incluida la comprobación de antecedentes de los pilotos, para asegurarse de que ninguno represente una amenaza potencial.










