Michael Ron David Kadar, ciudadano con doble nacionalidad estadounidense e israelí, compareció el lunes ante un tribunal federal de Florida acusado de participar en una oleada de amenazas de bomba contra instituciones judías entre 2016 y 2017.
Kadar, de 27 años, fue extraditado a Estados Unidos el jueves tras haber sido detenido en Noruega, donde se oponía a su entrega a las autoridades estadounidenses. El Departamento de Justicia informó de su traslado en un comunicado.
Michael Ron David Kadar enfrenta cargos federales en Estados Unidos por amenazas de bomba contra instituciones judías, delitos de odio y obstrucción al libre ejercicio de la religión.
El acusado ya había cumplido siete años de prisión en Israel por llamadas dirigidas contra organizaciones judías de varios países. Tras completar esa condena, viajó a Noruega y solicitó asilo, pero las autoridades noruegas rechazaron la petición y lo arrestaron en virtud de una orden de extradición vigente de Estados Unidos.

Kadar enfrenta cargos en Florida, Georgia y Washington D. C. por amenazas contra instituciones judías y otros delitos cometidos en esas jurisdicciones. También fue acusado de delitos de odio y obstrucción al libre ejercicio de la religión.
Los cargos por delitos de odio prevén una pena máxima de 20 años de prisión, mientras que las amenazas de bomba conllevan hasta 10 años. Parte de los hechos atribuidos a Kadar ocurrieron cuando era menor de edad, y su nombre permaneció bajo una orden de silencio en Israel hasta el año pasado.
El “hacker de Ashkelon” y las amenazas falsas
Conocido como el “hacker de Ashkelon”, Kadar admitió ante un tribunal haber realizado unas 2.000 llamadas falsas con amenazas de bomba contra hospitales, aerolíneas, colegios e instituciones judías de Estados Unidos y otros países. Dijo que lo hizo por aburrimiento.
En junio de 2018 fue declarado culpable de cientos de cargos, entre ellos extorsión, difusión de información falsa que provocó pánico, delitos informáticos y blanqueo de capitales. En noviembre de ese año recibió una condena de 10 años de prisión y una multa de 60.000 NIS, equivalente a 16.068 dólares, aunque la pena fue finalmente conmutada.
En el momento de su condena, su abogado sostuvo que Kadar padecía autismo y un tumor cerebral. Una sentencia de un tribunal de apelación noruego señaló después que “se da por hecho que Kadar es mentalmente incompetente en la actualidad y que, muy probablemente, también lo era en el momento de cometer los delitos en 2017”.
Los padres de Kadar afirmaron en una entrevista concedida en 2017 que su hijo había sido muy precoz intelectualmente, pero que sufría el tumor desde una edad muy temprana, posiblemente desde su nacimiento. Según ellos, esa condición bloqueó su desarrollo y le causó trastornos cognitivos y psiquiátricos durante toda su vida.

Tras su detención en marzo de 2017, Kadar dijo a los interrogadores que pensaba que las amenazas de bomba formaban parte de un “juego” y que estaba “divirtiendo” a los demás.
Servicio en línea, amenazas internacionales y cargos adicionales
Las autoridades sostienen que realizó miles de llamadas amenazantes entre diciembre de 2016 y marzo de 2017, en su mayoría contra centros comunitarios y colegios de Estados Unidos. Para hacerlas, recurrió a un servicio de llamadas en línea que le permitía alterar su voz y ocultar su identidad.
Los objetivos también incluyeron cientos de aerolíneas y aeropuertos, centros comerciales y comisarías de policía en Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, Nueva Zelanda y Australia. Además, las autoridades lo acusaron de intentar extorsionar al senador estatal republicano Ernesto López, de Delaware.
Kadar habría hecho amenazas de bomba y también ofrecía servicios de extorsión en un mercado negro en línea. Documentos judiciales lo vincularon a una publicación en AlphaBay, mercado ilícito ya cerrado, en la que anunciaba un “servicio de amenazas de bomba por correo electrónico a colegios”.
La oferta prometía enviar amenazas personalizadas a centros educativos por 30 dólares, con un recargo si el comprador quería tender una trampa a alguien. Las amenazas causaron el despegue urgente de cazas, obligaron a aviones a descargar combustible y realizar aterrizajes de emergencia, provocaron evacuaciones de colegios y generaron numerosos episodios de caos.
En algunos casos, Kadar presuntamente amenazó con ejecutar a niños que decía tener como rehenes. La policía también encontró cientos de fotos y videos de pornografía infantil en su ordenador.