Bryan Johnson ha reunido 4.200 millones de puntos de datos sobre su salud durante los últimos cinco años. El empresario tecnológico considera que esa cantidad de información supera la capacidad de análisis de cualquier persona y que la inteligencia artificial puede ayudar a interpretarla. Sin embargo, pese a su interés por esta tecnología, asegura que jamás pondría su salud en manos de una IA.
Johnson, conocido por invertir millones de dólares en tratamientos y procedimientos destinados a prolongar su vida, explicó su posición durante una entrevista con “The Axios Show”, publicada el jueves. A su juicio, los sistemas actuales combinan capacidades extraordinarias con errores que impiden considerarlos suficientemente fiables para tomar decisiones médicas.
“Estamos en un estado intermedio donde las IAs son brillantes y tontas. Cometen errores realmente estúpidos todo el tiempo. Nunca confiaría mi salud a una IA”, afirmó.
Su desconfianza contrasta con la importancia que concede al procesamiento automatizado de información. Johnson sostiene que los datos acumulados sobre su propio organismo han alcanzado una dimensión imposible de gestionar exclusivamente mediante el conocimiento humano.
“No hay manera de que ningún humano pueda dominar eso”, declaró. Para el empresario, la cantidad de información disponible ya ha sobrepasado lo que una persona puede comprender por sí misma.
El fundador del movimiento de longevidad “Don’t Die” mantiene un programa antienvejecimiento que incluye el consumo diario de decenas de suplementos y la vigilancia minuciosa de sus indicadores biológicos. Estas prácticas forman parte de su propósito de extender la duración de su vida, al que ha destinado una inversión millonaria.
Aunque cuestiona la fiabilidad de la inteligencia artificial actual, Johnson considera que sus futuras capacidades podrían transformar la medicina. Esa expectativa ha adquirido especial importancia para él desde que, a principios de 2026, recibió el diagnóstico de una enfermedad autoinmune incurable.
El empresario espera vivir al menos otros 30 años, un periodo que considera suficiente para que los avances de la inteligencia artificial puedan conducir al descubrimiento de una cura para su enfermedad. También contempla la posibilidad de que esta tecnología permita desarrollar procedimientos capaces de frenar el envejecimiento e incluso revertirlo.
Johnson trabaja además en otra posibilidad relacionada con la continuidad de su existencia. Actualmente utiliza información sobre su cerebro y su personalidad para entrenar agentes de inteligencia artificial que podrían permitirle conservar alguna forma de presencia digital después de su muerte física.
No obstante, esa alternativa no representa su preferencia personal. Aunque mantiene abierta la posibilidad de una existencia digital, Johnson quiere conservar su cuerpo y continuar su vida en su forma biológica actual.










