El secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, acusó a las autoridades libanesas de someter al ejército del país a una presión indebida al aplicar el acuerdo marco alcanzado con Israel para poner fin a las hostilidades.
El pacto trilateral suscrito en junio, en el que también participa Estados Unidos, prevé el desarme del grupo terrorista libanés y la retirada progresiva de las fuerzas israelíes de varias zonas del sur del Líbano que permanecen bajo su ocupación.
Además, establece el despliegue del ejército libanés en los territorios de los que se retire el ejército israelí, comenzando por áreas de prueba denominadas “zonas piloto”.
Durante un discurso, Qassem cuestionó la actuación de las autoridades libanesas y declaró: “¿Cómo pueden aceptar esta humillación constante del ejército libanés, exponiéndolo a bombardeos y presiones israelíes, en lugar de actuar como sus protectores?”.
Según una fuente de la presidencia libanesa citada por la AFP, en las conversaciones celebradas la semana pasada entre Líbano e Israel en Roma ambas delegaciones analizaron qué países podrían integrar un comité encargado de verificar el despliegue del ejército libanés en las zonas piloto y la retirada de las armas y de la infraestructura de Hezbolá.
Qassem también criticó esa iniciativa al afirmar: “Israel está intentando vincular al Líbano a un comité de investigación que supervisa el despliegue, las operaciones y los asuntos internos del ejército. ¿Dónde está el patriotismo? ¿Dónde está la dignidad del ejército que debería preservarse?”.
Hezbolá ha rechazado en repetidas ocasiones mantener conversaciones directas con Israel y continúa negándose a entregar su armamento.
El martes, Washington anunció que auspiciará una nueva ronda de negociaciones entre Israel y el Líbano en Roma a comienzos de septiembre.
No obstante, Qassem reiteró la oposición de Hezbolá al acuerdo marco e instó a los responsables políticos libaneses a dar marcha atrás en su aplicación.






