Las familias libanesas cuyas viviendas quedaron destruidas o inhabitables durante la guerra con Israel recibirán, de acuerdo con una promesa de Hezbolá, ayudas de hasta $14 000. Ali Daamoush, responsable del Consejo Ejecutivo de la organización, anunció el plan este martes en Beirut y aseguró que el grupo habilitará centros para examinar las solicitudes de los afectados.
El lugar de residencia determinará el importe. Para quienes perdieron su vivienda en Beirut o en los suburbios meridionales de la capital, Hezbolá ofreció $14 000 por familia. En las demás zonas del país, la cantidad prevista es de $12 000. Ambas modalidades reservan $8 000 para mobiliario; la diferencia cubriría gastos de alquiler.
Daamoush no precisó cuántos hogares reunirían las condiciones para recibir la ayuda ni el costo total de la iniciativa. Durante la conferencia de prensa también reprochó al Estado libanés que no hubiera cumplido sus obligaciones con las personas desplazadas. La organización pretende gestionar directamente las compensaciones mediante los centros que anunció.
El origen de los fondos tampoco quedó aclarado. Irán, que durante décadas ha proporcionado a Hezbolá armas y miles de millones de dólares, aparece como una posible fuente de financiación, aunque Daamoush no confirmó que el dinero proceda de Teherán. La promesa llega en un contexto de presión estadounidense sobre las vías de financiación de la organización, que también cuenta con una estructura política y una base de partidarios en el Líbano.
En los últimos años, Washington ha ampliado las sanciones contra personas e instituciones que considera implicadas en transferencias de dinero destinadas a Hezbolá. Además, los vuelos procedentes de Irán hacia Líbano llevan casi dos años prohibidos como parte de las medidas de presión sobre el grupo respaldado por Teherán.
El anuncio de Daamoush fue el primero de Hezbolá dedicado a estos pagos tras sus dos conflictos más recientes con Israel. En conjunto, esas guerras dejaron más de 8.000 muertos y decenas de miles de viviendas destruidas en territorio libanés.

El enfrentamiento más reciente comenzó a principios de marzo de 2026, cuando Hezbolá lanzó cohetes contra Israel. Dos días antes, el 28 de febrero, Israel y Estados Unidos habían iniciado la guerra contra Irán. Después de los lanzamientos desde Líbano, las fuerzas israelíes emprendieron una ofensiva terrestre y tomaron decenas de localidades próximas a la frontera. Un alto el fuego negociado por Estados Unidos puso fin a esa fase de los combates a finales de junio.
La guerra obligó a abandonar sus hogares a unos 1,2 millones de habitantes del Líbano en su momento de mayor desplazamiento. Aunque la mayoría regresó después de la tregua, más de 300.000 personas continúan desplazadas, de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones.
Desde comienzos de marzo, el ejército israelí afirma haber matado a más de 2.500 integrantes de Hezbolá, entre ellos cientos de efectivos de su unidad Radwan. En los combates del sur del Líbano murieron también 41 soldados israelíes y un contratista civil del ministerio de Defensa de Israel. Otros dos civiles murieron por cohetes lanzados por Hezbolá, mientras que un civil israelí murió accidentalmente a causa de fuego de artillería de su propio país en el norte.
El destino de los recursos destinados a la reconstrucción ya formaba parte de los compromisos diplomáticos de junio. El día 26, Israel, Líbano y Estados Unidos suscribieron en Washington un acuerdo marco que compromete a los gobiernos libanés y estadounidense a impedir que estos fondos beneficien a personas o entidades vinculadas a organizaciones armadas no estatales. El documento también contempla el empleo de los mecanismos legales disponibles para prohibir sus actividades.

El mismo acuerdo establecía una retirada progresiva del ejército israelí del sur libanés y la transferencia del control al ejército del Líbano, junto con el desarme de Hezbolá. Sin embargo, su ejecución se encuentra paralizada. La organización ha rechazado los acuerdos alcanzados este año tras las inusuales conversaciones directas entre representantes libaneses e israelíes celebradas en Washington y Roma. Ambos países siguen formalmente en estado de guerra.
Estados Unidos cuestiona que Hezbolá disponga de los recursos que ofrece a las familias. Tommy Pigott, portavoz del Departamento de Estado, sostuvo la semana pasada ante el medio libanés This is Beirut que ese dinero no existe. Añadió que, incluso si estuviera en Irán, no podría llegar a Hezbolá debido a las medidas estadounidenses destinadas a aislar al régimen iraní de sus organizaciones aliadas.
Daamoush rechazó esa objeción. “No nos preocupa lo que diga la administración estadounidense”, respondió al ser consultado por las declaraciones de Pigott. Aseguró que Hezbolá hará cuanto pueda para ofrecer alojamiento a los afectados y permitirles recuperar sus condiciones habituales de vida.
La iniciativa de compensaciones también sitúa al grupo frente al gobierno libanés y a la campaña de Estados Unidos para restringir sus recursos, mientras cientos de miles de habitantes del país todavía no han podido volver a sus hogares. Daamoush no anunció una fecha de inicio de los pagos ni detalló de qué manera se financiarán.










