Los lanzadores británicos RapidRanger ya operan en Ucrania dentro de la defensa de baja cota, con misiles guiados por láser y despliegue móvil frente a drones.
El despliegue de RapidRanger refuerza la defensa ucraniana de baja cota
Durante una visita oficial en la que participaron Mykhailo Fedorov y Robertas Kaunas, Ucrania confirmó el empleo activo de los sistemas británicos RapidRanger dentro de su defensa antiaérea de corto alcance. La verificación situó a estas plataformas en servicio real y no en una etapa de pruebas o instrucción. Su entrada en la estructura SHORAD en capas amplía la cobertura frente a drones rusos y otras amenazas que vuelan a baja altitud.
Dentro de la red escalonada que Ucrania usa para proteger la franja de baja cota, los RapidRanger pasan a formar parte de grupos móviles junto a medios como Starstreak y Stormer. Esa combinación busca sostener una cobertura continua, responder con rapidez a ataques de saturación y aumentar la protección de posiciones de primera línea, nodos logísticos e infraestructuras. El empleo del sistema también cubre objetivos de pequeña firma que pueden eludir medios de mayor alcance.
Según informó Militarnyi el 27 de marzo de 2026, los sistemas británicos ya estaban confirmados en empleo operacional dentro de una arquitectura SHORAD en capas sobre territorio ucraniano. El despliegue llegó después de un marco de apoyo financiero del Reino Unido valorado en casi 1.700 millones de libras esterlinas. Ese paquete se destinó a la compra de sistemas de defensa antiaérea y de reservas de misiles para sostener la capacidad de combate.

Desde su diseño por Thales UK, el RapidRanger se concibió como un lanzador montado sobre vehículo con una masa inferior a 500 kilogramos. Esa característica permite instalarlo en plataformas tácticas ligeras de ruedas 4×4, entre ellas los URO VAMTAC fabricados en España, y facilita su transporte en aeronaves como el C-130 sin apoyo logístico pesado. El conjunto reúne una torreta estabilizada, dos contenedores dobles para misiles, un cabezal electroóptico y una interfaz de control.
Datos clave del RapidRanger en el servicio ucraniano
- Cada lanzador lleva cuatro misiles listos para el lanzamiento en dos contenedores dobles.
- La torreta no incorpora recarga propia, por lo que el rearme debe hacerse de forma manual.
- El sistema admite misiles Starstreak y Misiles Multirrol Ligeros, o Martlet, incluso en combinaciones mixtas.
- El alcance de detección supera los 15 kilómetros y el tiempo de reacción baja de cinco segundos.
- La vigilancia de 360 grados puede obtenerse con búsqueda infrarroja pasiva o mediante integración con radar.
Los sensores y misiles amplían la respuesta ucraniana frente a drones
En la torreta, los mecanismos servoasistidos controlan la elevación y el azimut para acelerar la alineación con el blanco. El sistema puede actuar de forma autónoma o conectado a una red de control más amplia con sensores de alerta temprana. Esa doble configuración le permite operar tanto en estructuras centralizadas como en unidades móviles dispersas, además de cambiar de posición en plazos cortos bajo condiciones de combate sobre el terreno.
Para el armamento, el RapidRanger admite el misil Martlet y el Starstreak según la misión asignada, incluso en combinaciones mixtas. El Martlet pesa 13 kilogramos, mide 1,3 metros, tiene un diámetro de 76 milímetros y puede llevar una ojiva de fragmentación por explosión o una carga conformada en tándem de alrededor de 3 kilogramos. Su alcance desde tierra supera los 6 kilómetros, mientras que en lanzamiento aéreo llega hasta 8 kilómetros.

En el caso del Starstreak, la velocidad supera Mach 3 y la fase terminal incorpora tres submuniciones para elevar la probabilidad de impacto contra blancos en maniobra. Ambos misiles usan guía por haz láser, de modo que el operador debe mantener el seguimiento del objetivo hasta el impacto. Ese sistema evita la dependencia de buscadores infrarrojos y reduce la vulnerabilidad frente a bengalas o al enmascaramiento térmico del blanco.
Con un cabezal estabilizado que integra cámaras de televisión diurnas e imagen térmica en bandas infrarrojas de onda media o larga, el RapidRanger incorpora seguimiento automático de blancos, unidad de guía láser y, de forma opcional, telémetro láser. La combinación de sensores prepara al sistema para atacar objetivos pequeños y rápidos incluso con visibilidad reducida. En el escenario ucraniano, esa capacidad resulta útil frente a drones con escasa firma térmica o radar.
La movilidad y el apoyo industrial sostienen el empleo prolongado
Sobre vehículos ligeros y en formaciones dispersas, los RapidRanger facilitan un reposicionamiento constante en sectores donde los sistemas fijos resultan menos eficaces o más vulnerables. Esa movilidad permite responder a oleadas de drones que llegan al mismo tiempo desde distintas direcciones. Dentro de la arquitectura antiaérea ucraniana, el sistema complementa a interceptores de alcance medio como NASAMS e IRIS-T y amplía el radio de acción frente a los medios portátiles.
Frente a aeronaves de ala rotatoria, municiones merodeadoras y otros objetivos que se aproximan a baja altura y velocidad moderada, el sistema aporta una respuesta adaptada a amenazas de pequeña firma. En el caso del Martlet, el fusible de proximidad y el de impacto elevan la eficacia contra blancos aéreos de tamaño reducido. La ausencia de buscadores a bordo también abarata el misil y favorece la producción a gran escala.

Desde Belfast, Thales UK respalda la fabricación de los lanzadores y de los misiles mientras amplía su capacidad industrial hasta 2027. El Reino Unido asumió además el compromiso de entregar miles de Misiles Multirrol Ligeros a Ucrania mediante acuerdos plurianuales, entre ellos un programa de 5.000 unidades vinculado a un paquete financiero más amplio. Ese esquema combina préstamos y mecanismos de crédito a la exportación para sostener las necesidades operativas y el mantenimiento.
Con transferencia de tecnología a Ucrania para permitir la producción y el ensamblaje local de misiles y, potencialmente, de componentes del lanzador, el programa busca reducir la dependencia de cadenas de suministro externas y acortar los plazos de reabastecimiento. En el plano operacional, el RapidRanger cubre un vacío asociado a la proliferación de drones baratos y amenazas de baja altitud, con un costo por interceptación menor que el de los sistemas de alcance medio.
