Dirigentes de la oposición recibieron con respaldo la decisión de los partidos de Naftali Bennett y del líder opositor Yair Lapid de concurrir en una única lista electoral, mientras ministros y aliados del primer ministro Benjamin Netanyahu la presentaron como un intento de devolver al partido islamista Ra’am, encabezado por Mansour Abbas, a posiciones de poder.
Entre los primeros en reaccionar estuvo el presidente de Los Demócratas, Yair Golan, quien escribió en X: “Doy la bienvenida a toda unificación en el bloque”, y sostuvo que su formación “constituirá la sólida columna vertebral democrática y liberal en el próximo gobierno”.
También el jefe de Yisrael Beytenu, Avigdor Liberman, deseó éxito a la nueva candidatura conjunta y afirmó que “debemos recordar que el objetivo es reemplazar al gobierno del 7 de octubre”.
Desde el partido Reservistas, Yoaz Hendel felicitó a Bennett y Lapid, pero al mismo tiempo llamó a “los derechistas que hasta hoy han vacilado y se oponen al gobierno” a sumarse a su propia fuerza política, que definió como el único hogar verdadero para la derecha.
En la coalición, la respuesta fue de abierto rechazo. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, sostuvo que “La ‘alianza de hermandad’ Bennett-Lapid ha vuelto a vender el país al movimiento islámico” y añadió: “Bennett era un izquierdista radical y seguirá siendo un izquierdista radical”.
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, publicó en X una imagen de Bennett y Lapid sonriendo junto a Abbas y escribió: “No le estoy diciendo a la izquierda cómo dividir sus votos. [Esta es la] alianza de los sirvientes de Abbas”.
La ofensiva oficialista remite al gobierno Bennett-Lapid, que gobernó entre 2021 y 2022 e incorporó por primera vez a Ra’am, el partido islamista liderado por Abbas, a una coalición integrada por fuerzas , centro e izquierda. Aquel gabinete puso fin de manera temporal al mandato continuo de Netanyahu, que se extendía desde 2009.
La inclusión de Ra’am provocó una fuerte reacción en sectores de la derecha, que presionaron a miembros de Yamina, el partido de Bennett, para que abandonaran la coalición. Un año después, diputados de esa formación hicieron caer al gobierno y abrieron el camino a nuevas elecciones, tras las cuales Netanyahu regresó al poder.
En marzo pasado, Bennett dijo en una reunión privada con estudiantes estadounidenses que un futuro gobierno encabezado por él no incluiría a partidos árabes, a diferencia de lo ocurrido en su anterior administración. En esa intervención, sostuvo que el momento exigía que los partidos sionistas lideraran Israel.