La Fuerza Aérea de Estados Unidos planea adquirir drones comerciales DJI de fabricación china para utilizarlos como blancos y plataformas de entrenamiento antidrones en la Base de la Fuerza Aérea F.E. Warren, sede de una de las tres alas estadounidenses de misiles balísticos intercontinentales Minuteman III.
Los equipos estarán destinados al 90.º Escuadrón de Operaciones de Seguridad de Misiles, encargado de apoyar las operaciones contra pequeños sistemas de aeronaves no tripuladas y de proteger el campo de misiles de la base. El 90.º Ala de Misiles controla 150 instalaciones de lanzamiento y 15 instalaciones de alerta distribuidas en unos 24.860 kilómetros cuadrados de Wyoming, Nebraska y Colorado.
La compra figura en una solicitud publicada el 14 de agosto de 2026 en SAM.gov por el 90.º Escuadrón de Contratación de F.E. Warren. El requerimiento incluye dos DJI Mavic 2 Pro reacondicionados con kits Fly More, dos DJI Mini 3 Pro con sus controles remotos, dos DJI Avata 2 Fly More y seis dispositivos de liberación de carga útil.
La Fuerza Aérea quiere reproducir las señales reales de los drones DJI
La Fuerza Aérea justificó la elección de DJI por la necesidad de reproducir con fidelidad las características electrónicas de los drones que sus equipos podrían encontrar durante una incursión real. Una justificación de marca firmada el 29 de julio por el oficial de contrataciones Chad A. Evans señala que plataformas de otros fabricantes no pueden replicar de forma adecuada los protocolos patentados, las firmas de radiofrecuencia y determinadas características de vuelo de DJI.
El documento estima además que DJI concentra entre el 80 % y el 85 % del mercado mundial de drones comerciales. Para la Fuerza Aérea, entrenar únicamente con datos simulados o aeronaves estadounidenses limitaría la capacidad de los operadores para probar los sistemas de detección e interferencia frente a las emisiones y protocolos reales de una de las plataformas comerciales más extendidas.
El uso de drones de fabricación china dentro de las Fuerzas Armadas estadounidenses está sujeto a restricciones, aunque el Pentágono ha autorizado anteriormente su empleo en condiciones controladas para pruebas y evaluaciones contra sistemas no tripulados. En F.E. Warren, las aeronaves se utilizarán específicamente como representaciones de amenazas y no para misiones operativas.
Los distintos modelos permitirán reproducir perfiles de vuelo diferentes. El Mavic 2 Pro es un cuadricóptero plegable equipado con una cámara estabilizada en tres ejes; el Mini 3 Pro pesa menos de 250 gramos y puede desplegarse desde espacios reducidos; y el Avata 2, orientado a vuelos en primera persona, alcanza hasta 27 metros por segundo en modo manual y utiliza el sistema de transmisión O4 de DJI en las bandas de 2,4 y 5 GHz.
Los seis dispositivos de liberación de carga útil incluidos en la compra permitirán ensayar también escenarios en los que un dron transporte o deje caer objetos cerca de una instalación protegida. Los equipos de seguridad podrán medir con estas plataformas los tiempos de detección, identificación e interferencia frente a vuelos rápidos a baja altura, aproximaciones discretas o aeronaves que permanezcan estacionarias sobre un objetivo.
Los drones usarán un software modificado antes de los ejercicios
El programa se desarrolla en un entorno donde la actividad no autorizada de drones ha generado preocupación para las unidades responsables de las instalaciones de misiles balísticos. Información difundida por la Fuerza Aérea a través del programa de Investigación en Innovación para Pequeñas Empresas identificó específicamente la necesidad del 90.º Escuadrón de Operaciones de Seguridad de Misiles de mejorar sus capacidades contra pequeños UAS.
Antes de entrar en servicio para los ejercicios, los drones recibirán un software modificado denominado RIZER. La justificación de la Fuerza Aérea indica que esta configuración busca impedir que telemetría o imágenes sean transferidas a entidades extranjeras o a redes militares estadounidenses, sin alterar las señales electrónicas necesarias para el entrenamiento.
La Base de la Fuerza Aérea Malmstrom, en Montana, utiliza un procedimiento similar para el empleo controlado de estos equipos. La adquisición de F.E. Warren se reservará a pequeñas empresas estadounidenses y se adjudicará mediante un contrato de precio fijo a la oferta técnicamente aceptable de menor costo.










