Analistas de inteligencia de fuentes abiertas identificaron en el desierto iraquí lo que consideran una base militar clandestina levantada por Israel para apoyar su campaña aérea contra Irán. El emplazamiento, visible en imágenes satelitales tomadas pocos días antes del inicio de la guerra, parece una pista de aterrizaje improvisada sobre el lecho seco de un lago, a unos 180 kilómetros al suroeste de Karbala.
Según personas familiarizadas con el asunto, entre ellas funcionarios estadounidenses, Israel instaló ese puesto justo antes del comienzo de la guerra con conocimiento de Estados Unidos. La base servía como centro logístico para la fuerza aérea israelí, albergaba fuerzas especiales y contaba con equipos de búsqueda y rescate destinados a intervenir en caso de que algún piloto fuera derribado. Hasta ahora, ninguno lo ha sido.
La instalación estuvo cerca de quedar al descubierto a principios de marzo, cuando un pastor de la zona alertó sobre movimientos militares inusuales, incluidos vuelos de helicópteros, de acuerdo con medios estatales iraquíes. Tras esa denuncia, el ejército iraquí envió tropas al área para investigar. Israel respondió con ataques aéreos para impedir que las fuerzas se aproximaran, señaló una de las personas al tanto de la operación.
La instalación estuvo cerca de quedar al descubierto a principios de marzo, cuando un pastor de la zona alertó sobre movimientos militares inusuales, incluidos vuelos de helicópteros, de acuerdo con medios estatales iraquíes. Tras esa denuncia, el ejército iraquí envió tropas al área para investigar. Israel respondió con ataques aéreos para impedir que las fuerzas se aproximaran, señaló una de las personas al tanto de la operación.
El gobierno iraquí condenó entonces la acción, en la que murió un soldado y otros dos resultaron heridos. “Esta operación temeraria se llevó a cabo sin coordinación ni aprobación”, declaró a medios estatales el teniente general Qais Al-Muhammadawi, subcomandante del Mando de Operaciones Conjuntas. Más tarde, en una queja presentada ante Naciones Unidas a finales de marzo, Irak sostuvo que en el ataque intervinieron fuerzas extranjeras y bombardeos aéreos, y lo atribuyó a Estados Unidos. Una de las personas familiarizadas con el caso aseguró que Washington no participó en esa ofensiva.
Muhammadawi relató que los soldados iraquíes se desplazaron en Humvees al amanecer y fueron recibidos con fuego intenso. Después del primer enfrentamiento, las autoridades enviaron otras dos unidades del Servicio Antiterrorista para ampliar la búsqueda. En la zona se hallaron indicios de presencia militar previa. “Parece que había una cierta fuerza en el terreno antes del ataque, apoyada desde el aire, operando más allá de las capacidades de nuestras unidades”, dijo el mando iraquí.
El ejército israelí rechazó hacer comentarios. Un portavoz del gobierno iraquí también evitó pronunciarse sobre el incidente y sobre un eventual conocimiento previo de la base.
Los detalles de esa instalación ayudan a explicar cómo Israel sostuvo una campaña aérea de cinco semanas contra objetivos situados a unos 1.000 millas de distancia. La proximidad del enclave al teatro de operaciones reducía los tiempos de respuesta para misiones de rescate y daba apoyo directo a incursiones sobre territorio iraní. En la base también estuvieron desplegadas fuerzas especiales de la fuerza aérea israelí entrenadas para actuar en territorio enemigo, según una de las fuentes.
Durante la guerra, la aviación israelí ejecutó miles de ataques sobre Irán. En uno de los episodios de la guerra, tras el derribo de un F-15 estadounidense cerca de Isfahán, Israel ofreció asistencia, pero las fuerzas de Estados Unidos rescataron por su cuenta a los dos aviadores, indicó una de las personas consultadas.
Expertos en seguridad sostienen que el establecimiento de posiciones temporales de este tipo es una práctica habitual antes de operaciones militares. Michael Knights, jefe de investigación de Horizon Engage, afirmó que el desierto occidental iraquí, por su amplitud y escasa población, ofrece condiciones ideales para desplegar puestos avanzados improvisados. Recordó además que fuerzas especiales estadounidenses ya utilizaron esa región durante operaciones contra Sadam Husein en 1991 y 2003.
Knights señaló que los habitantes de esa zona han convivido durante años con movimientos extraños, desde grupos terroristas como Estado Islámico hasta equipos de operaciones especiales, y que por eso suelen mantenerse alejados. Añadió que lugareños le hablaron de actividad inusual de helicópteros en ese sector durante la guerra.
Funcionarios israelíes habían dejado entrever la existencia de operaciones encubiertas en la guerra. A comienzos de marzo, el entonces jefe de la fuerza aérea, Tomer Bar, envió una carta a sus militares. “En estos días, combatientes de unidades especiales de la fuerza aérea están llevando a cabo misiones especiales que podrían encender la imaginación”, escribió Bar, que dejó el cargo a principios de mayo.






