El nuevo caza tripulado del NGAD se integrará con drones CCA para ampliar alcance, armamento y flexibilidad operativa dentro del rediseño aéreo estadounidense.
El contrato del F-47 acelera la transición del NGAD a producción
Después de que el 21 de marzo de 2025 el Departamento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos adjudicó a Boeing el contrato de Desarrollo de Ingeniería y Fabricación del programa Next Generation Air Dominance, la plataforma recibió la designación oficial F-47. El acuerdo asciende a $20.000 millones, contempla la construcción de prototipos e incorpora una opción de producción inicial limitada para el nuevo caza tripulado de sexta generación.
Con esa decisión terminó la revisión estratégica por la que había pasado el programa en 2024, tras cinco años en los que aviones experimentales acumularon cientos de horas de vuelo bajo la dirección de DARPA. Esos trabajos permitieron madurar tecnologías críticas de sigilo, fusión de sensores y cooperación entre aeronaves tripuladas y no tripuladas. Además, los vuelos de demostradores efectuados en 2019 y 2022 aceleraron el paso desde la experimentación hacia la futura producción.
En línea con ese calendario, Boeing confirmó que el primer ejemplar del F-47 empezó su fabricación en St. Louis a finales de 2025. Para sostener ese esfuerzo, la división de Defensa, Espacio y Seguridad de la empresa levantó una planta de producción avanzada que exigió una inversión de $1.800 millones. Esa cifra constituye la mayor apuesta económica realizada por Boeing para un programa de defensa en toda su historia reciente.
Mientras la infraestructura industrial crecía, la Fuerza Aérea mantuvo el objetivo de adquirir al menos 185 unidades del F-47 como reemplazo gradual del F-22 Raptor. La previsión oficial sitúa el primer vuelo en 2028 y la capacidad operativa inicial hacia finales de esta década o comienzos de la siguiente. En febrero de 2026, el general Dale White afirmó que el programa avanzaba a buen ritmo y que esa meta continuaba vigente.
Los CCA amplían la masa de combate y reducen el costo operativo
Dentro de la arquitectura del NGAD, el F-47 ocupa el lugar tripulado de un sistema de sistemas que incorpora dos aeronaves de combate colaborativo de primera generación. Se trata del YFQ-42A, desarrollado por General Atomics a partir del demostrador XQ-67A, y del YFQ-44A, diseñado por Anduril Industries sobre la base de su plataforma Fury. En marzo de 2025, ambas recibieron la designación de caza dentro del inventario estadounidense.
Tras esa decisión, las pruebas en tierra de las dos plataformas comenzaron en mayo de 2025 y los primeros vuelos quedaron previstos para finales del verano del mismo año. En ese primer incremento, los CCA quedaron optimizados para misiones aire-aire y de ataque. Su radio de combate supera las 700 millas náuticas y permite transportar misiles como el AIM-120 AMRAAM, con un perfil de empleo adaptado a escenarios de alta exigencia táctica.
Como parte del mismo esquema, la Fuerza Aérea calcula un coste unitario de entre 25 y $30 millones por cada dron, una cifra muy inferior a los más de 80 millones que cuesta un F-35 y a los varios cientos de millones previstos para el F-47. Para contener el gasto operativo, estas aeronaves quedarán almacenadas en estado de listas para volar y solo realizarán salidas periódicas según las necesidades del servicio.
Con el fin de sostener esa modalidad, una Unidad de Disponibilidad de Aeronaves CCA quedó establecida en la base aérea de Beale, California, con responsabilidad sobre la logística, el mantenimiento y la preparación operativa de la flota. A partir de ese reparto de funciones, el concepto de empleo asigna al piloto del F-47 el papel de comandante de misión. Así, el caza no actúa solo como plataforma de combate, sino también como centro de control táctico.
Claves operativas y programáticas del sistema F-47 con drones CCA
- Cada F-47 deberá controlar al menos dos CCA, aunque simulaciones y ejercicios indican que un piloto puede gestionar entre tres y cinco drones.
- Los CCA usan autonomía embarcada para navegación, maniobras, fusión de sensores y empleo de armamento, mientras el piloto humano conserva la decisión de fuego.
- El programa NGAP enfrenta a dos motores adaptativos: el XA102 de GE Aerospace y el XA103 de Pratt & Whitney.
- La mejora prevista de eficiencia de combustible llega hasta el 25 por ciento respecto de los motores F135 actuales.
- El presupuesto del año fiscal 2027 asigna $996,5 millones para adquirir los primeros drones del Incremento 1.
La autonomía táctica y los motores sostienen la nueva arquitectura
Frente a los cazas de quinta generación, donde el piloto se concentra en el combate directo, el operador del F-47 asumirá tareas de gestión táctica de alto nivel sobre un conjunto de aeronaves no tripuladas. Esa diferencia define el núcleo doctrinal del programa. Mientras los drones ejecutan funciones complejas con autonomía embarcada, el piloto mantiene la conducción general de la misión y conserva el control de las decisiones letales dentro del sistema.
En paralelo con esa relación operativa, la propulsión del F-47 depende del programa Next Generation Adaptive Propulsion. En esa competencia participan dos motores adaptativos: el XA102 de GE Aerospace y el XA103 de Pratt & Whitney. Ambos aprovechan el trabajo previo del Adaptive Engine Transition Program, iniciado en 2016, y buscan ofrecer más empuje, mejor eficiencia de combustible y una gestión térmica capaz de sostener la electrónica avanzada del avión.
Esa evolución técnica ya tiene reflejo presupuestario. En el año fiscal 2027, el presupuesto muestra el paso del programa CCA desde la etapa de prototipos hacia la producción. La Fuerza Aérea solicitó al Congreso $996,5 millones para adquirir los primeros drones del Incremento 1 y otros 150 millones en compras anticipadas para el año fiscal 2028. Si se suman 1.370 millones en investigación y desarrollo, el esfuerzo anual supera los 2.370 millones.
Dentro de la cuenta de adquisiciones de aeronaves, cuyo total asciende a $30.640 millones, esa partida representa la nueva cifra más alta. A más largo plazo, el plan de fuerza contempla entre 100 y 150 aeronaves en el Incremento 1, con un objetivo total de cientos o incluso miles de drones en etapas posteriores. Para el Incremento 2, nueve empresas ya disponen de contratos de prototipado dentro de la estructura prevista.
El acuerdo con Países Bajos refuerza el alcance del programa NGAD
A la expansión del programa se sumó un socio internacional cuando, el 23 de abril de 2026, la Fuerza Aérea estadounidense y el ministerio de Defensa de los Países Bajos formalizaron un acuerdo para la adquisición conjunta de prototipos CCA. El gobierno neerlandés financió dos unidades, que pueden corresponder a dos YFQ-42A, a dos YFQ-44A o a una plataforma de cada compañía, según la distribución final que se adopte.
Además de esa compra, personal militar neerlandés se integrará en la Unidad de Operaciones Experimentales de la base de Nellis, Nevada, para recibir formación junto a sus homólogos estadounidenses y participar en el desarrollo de las capacidades autónomas de los drones. El acuerdo amplía la base política del programa y también introduce un componente aliado en la etapa temprana de validación operativa y aprendizaje doctrinal.
Durante el Salón Aeronáutico de París de 2025 también quedó expuesta la orientación geográfica del proyecto. Allí, Jackson Lingane, director de comunicación de Anduril, declaró que el diseño del YFQ-44A responde al teatro del Indo-Pacífico y que la Fuerza Aérea ha sido transparente respecto de esa prioridad. Bajo esa lógica, el NGAD busca penetrar en espacio aéreo disputado y asegurar superioridad aérea en las primeras fases de un conflicto.
Si se observan en conjunto la célula del F-47, la maduración de los motores adaptativos, la producción inicial de los CCA y la entrada de los Países Bajos como socio, el resultado configura el avance más importante en la renovación del poder aéreo estadounidense desde el final de la Guerra Fría. La decisión final de producción de los drones del Incremento 1 llegará al cierre del año fiscal 2026, mientras el primer F-47 mantiene su fabricación con la vista puesta en el vuelo de 2028.