No se desanimen. La amenaza iraní está a punto de desaparecer. ¿Por qué? Porque no tenemos otra opción. Empecemos por el final: el mundo entero se encuentra hoy exactamente en la situación de la que Israel ha estado advirtiendo durante años. Para ser precisos, de la que Netanyahu ha estado advirtiendo. Antes, cuando Netanyahu hablaba de la amenaza iraní, se burlaban de él. Decían que exageraba. Decían que asustaba. Decían que estaba obsesionado con Irán.
¿Pero hoy? Estados Unidos. Europa. Los países árabes. Todos hablan el mismo idioma. Para todos está claro: Irán no debe tener armas nucleares. Y no es casualidad. Es el resultado de años de lucha política, de seguridad y de comunicación. Y aunque el futuro no está claro por ahora, una cosa sí se sabe: Irán no tendrá armas nucleares.
En los últimos días hay quienes ya están celebrando en los platós aquí en Israel. Hay quienes buscan cómo presentar cada avance político como si fuera un fracaso de Netanyahu. Como si para ellos fuera más importante que el primer ministro no cumpla los objetivos que el hecho de que el Estado de Israel gane la guerra. Y eso es absurdo. Porque tanto si esto acaba en guerra como si acaba en un acuerdo, la línea roja que Israel ha trazado se ha convertido en un consenso mundial. Es decir, el objetivo principal sigue siendo claro.
Y por eso, precisamente ahora, hay que mantener la calma. No dejarse asustar por los titulares. No emocionarse con cada comentarista que busca el drama. Y no caer en la campaña de miedo y desesperanza. La experiencia ya nos ha enseñado: el primer ministro ve a lo lejos. A veces, años antes que nadie. Se ha enfrentado a presiones. A presidentes. A platós de televisión. Frente a las burlas. Y al final, por la seguridad de Israel, por su futuro, por su existencia, no cedió.
Y ahora hay políticos que critican a Netanyahu por la situación actual. Y es realmente divertido ver cómo aquellos que se burlaban ahora se atribuyen el mérito. Por ejemplo, uno que fue primer ministro aquí durante unos instantes. Como si el público hubiera olvidado quién advirtió y quién menospreció.