El general de división Roman Gofman presentó el jueves por la mañana su respuesta ante el Tribunal Supremo, después de que la fiscal general Gali Baharav-Miara insistiera en que fuera inhabilitado, pese a haber recibido una nueva aprobación por parte del Comité Grunis.
“El único signo de interrogación que figuraba ante el tribunal se ha convertido en un claro signo de exclamación, lo que elimina cualquier sombra de duda sobre la inexistencia de fallas en la integridad del demandado”, señalaba la respuesta.
“En cualquier caso, no existe justificación para una injerencia tan extraordinaria y extrema por parte del tribunal, y las peticiones deben desestimarse en su totalidad, con la imposición de costas procesales a los peticionarios”. A primera hora del jueves por la mañana, Baharav-Miara presentó una respuesta tardía ante el Tribunal Supremo, en la que argumentó que el nombramiento debía anularse.
En su respuesta, Baharav-Miara afirmó que la opinión mayoritaria del Comité Grunis es claramente parcial y busca minimizar el papel de Gofman y eximirlo de responsabilidad, por lo que concluyó que la decisión no cumple con los requisitos legales.
Por consiguiente, Baharav-Miara exigió al tribunal que desestimara las conclusiones de la mayoría y que, en su lugar, adoptara la postura minoritaria del presidente del comité, el juez retirado Asher Grunis.
Sin embargo, su postura no incluye ninguna referencia a la posición actualizada de Grunis, según la cual el asunto requiere un examen más profundo; una omisión especialmente notable en el documento presentado.