El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, declaró el martes que el OIEA ofrece apoyo técnico y moral a los Emiratos Árabes Unidos tras el ataque con drones contra la central nuclear de Barakah, la única planta nuclear del mundo árabe.
El OIEA respaldó a Emiratos tras el ataque a Barakah y advirtió que la operación contra la central nuclear fue cuidadosamente planificada. La planta sigue segura y no se registró fuga radiactiva.
Grossi visitó las instalaciones después del ataque del mes pasado y señaló que las autoridades emiratíes reaccionaron con rapidez al ordenar la parada de un reactor por la pérdida de suministro eléctrico externo. La central de Barakah, valorada en 20.000 millones de dólares, puede cubrir una cuarta parte de las necesidades energéticas de los EAU.
El dron que logró penetrar las defensas emiratíes impactó contra un generador eléctrico situado fuera del perímetro interior de la central. El Ministerio de Defensa de los EAU indicó que tres drones tenían como objetivo Barakah y que dos fueron interceptados.
Grossi advierte sobre la gravedad del ataque a Barakah
Grossi afirmó en Abu Dabi que el ataque fue una “operación muy bien planificada” y que sus autores sabían exactamente lo que hacían. El jefe del OIEA calificó el caso como un asunto de extrema gravedad por el riesgo que implica atacar una infraestructura nuclear en una región altamente tensionada.
El director del organismo explicó que las reparaciones ya están en marcha y que podrían completarse en cuestión de semanas. Los trabajos incluyen la reparación física de los daños y el mantenimiento de una línea eléctrica externa, elemento clave para sostener las funciones de seguridad de la central.
La Autoridad Federal de Regulación Nuclear de los Emiratos Árabes Unidos afirmó tras el ataque que la planta seguía siendo segura y que no se produjo ninguna fuga de material radiactivo. Hamad Al Kaabi, vicepresidente del Consejo de Administración del regulador, sostuvo que la visita de Grossi refleja la visión internacional de que un ataque contra una central nuclear es inaceptable.
Preocupación regional por el riesgo nuclear en el Golfo
Grossi también visitó países vecinos del Golfo que podrían verse afectados por cualquier accidente en Barakah. Señaló que estuvo en Kuwait y Qatar, que se encontraba en Emiratos Árabes Unidos y que viajaría a Riad, debido a las serias preocupaciones expresadas por varios gobiernos de la región.
El director del OIEA indicó que convocará una sesión especial de la Junta de Gobernadores del organismo y que continuará proporcionando asesoramiento técnico a los Emiratos Árabes Unidos. El peor escenario, explicó, sería un impacto directo en Barakah o en la central iraní de Bushehr, con riesgo de liberación de material radiactivo.
Grossi precisó que cortar el suministro eléctrico externo obliga a activar sistemas de generación de emergencia para mantener operativas las funciones de seguridad. También aclaró que una fusión nuclear requeriría una situación mucho más grave, con pérdida completa del suministro eléctrico externo y fallos adicionales en los sistemas de respaldo.
Barakah entra en el foco de la guerra con Irán
El ataque marcó la primera vez que la central de Barakah, compuesta por cuatro reactores, fue blanco durante la guerra. Los hutíes de Yemen, contra quienes Emiratos Árabes Unidos combatió como parte de una coalición liderada por Arabia Saudí, afirmaron haber atacado la planta mientras estaba en construcción en 2017, algo que Abu Dabi negó.
Las centrales nucleares han sido cada vez más vulnerables en conflictos recientes, incluida la invasión rusa de Ucrania iniciada en 2022. Durante la guerra de Irán, Teherán afirmó en repetidas ocasiones que su central nuclear de Bushehr fue atacada, aunque no se registraron daños directos en su reactor de gestión rusa ni fugas radiactivas.
Durante la guerra de este año, Irán lanzó más de 550 misiles balísticos y de crucero y más de 2.200 drones contra los Emiratos Árabes Unidos, de acuerdo con el Ministerio de Defensa emiratí. Esa cifra convirtió a los EAU en el país más atacado de la región, incluso por encima de Israel.
Aunque las hostilidades se redujeron en gran medida desde la entrada en vigor del alto el fuego en abril, se han seguido lanzando drones desde Irak hacia países del Golfo, entre ellos Arabia Saudí y Kuwait. El ataque contra Barakah elevó la alarma por el uso de drones contra infraestructura nuclear y por las posibles consecuencias de un fallo de seguridad en instalaciones de este tipo.