La exvicepresidenta de Costa Rica Rebeca Grynspan encabeza la primera encuesta informal del Consejo de Seguridad de la ONU para elegir al próximo secretario general del organismo, según diplomáticos consultados por Reuters. En segundo lugar figura la exministra de Asuntos Exteriores de Guyana Carolyn Rodrigues-Birkett.
Rafael Grossi, de Argentina y director del organismo nuclear de la ONU, ocupa un “sorprendente” tercer puesto entre los siete aspirantes, de acuerdo con uno de los diplomáticos.
En la votación no vinculante de los 15 integrantes del Consejo de Seguridad, Grynspan obtuvo 10 votos de “fomento”, frente a los nueve de Rodrigues-Birkett y los siete de Grossi. Dos fuentes señalaron a Reuters que la candidata costarricense también recibió un voto de “desalentador”.
Los aspirantes buscan suceder al portugués Antonio Guterres, quien dejará el cargo a finales de este año después de completar dos mandatos de cinco años. Su reemplazo deberá revitalizar una organización en crisis y en declive, sometida además a una presión creciente para reformar una burocracia inflada y costosa y reducir la duplicidad entre sus numerosas agencias.
Durante estas consultas informales, que previsiblemente se celebrarán en varias rondas, los miembros del Consejo de Seguridad indican mediante votación secreta si “fomentan”, “desalientan” o no tienen “ninguna opinión” sobre cada candidato.
En las primeras rondas se utilizan papeletas anónimas, lo que permite a los diplomáticos conocer el nivel general de respaldo y oposición sin revelar si los votos negativos proceden de alguno de los cinco miembros permanentes con derecho de veto: China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos. El apoyo de estas potencias resulta decisivo.
Los precedentes apuntan a que las votaciones podrían prolongarse durante el verano y concluir a finales de septiembre o principios de octubre. El proceso podría extenderse aún más si no aparece un candidato de consenso.
En una fase posterior, los cinco miembros permanentes emplean papeletas de un color distinto al utilizado por los miembros electos. De ese modo, puede determinarse si alguno de los aspirantes ha recibido un voto de “desincentivo” de una potencia con capacidad de veto.
El Consejo de Seguridad adopta finalmente una resolución, tradicionalmente a puerta cerrada, para recomendar un nombramiento a la Asamblea general de la ONU, integrada por 193 países. La decisión requiere al menos nueve votos favorables y ningún veto.
Grynspan, descendiente de refugiados del Holocausto, mantiene vínculos con destacadas organizaciones judías, tiene familiares en Israel y constituye un motivo de orgullo para la pequeña comunidad judía de Costa Rica. Al mismo tiempo, forma parte de la estructura interna de la ONU, institución a la que Israel acusa desde hace tiempo de fomentar la animadversión contra el país en el escenario internacional. Durante su etapa en el organismo, su oficina ha elaborado informes críticos con el Estado judío.






