Un piloto de un F-15E Strike Eagle de la Fuerza Aérea de Estados Unidos derribado sobre Irán habría sido también uno de los aviadores eyectados semanas antes en el incidente de fuego amigo que dejó tres F-15E abatidos sobre Kuwait durante los primeros días de la Operación Furia Épica.
Un mismo piloto estadounidense habría sobrevivido a dos derribos en apenas un mes: primero durante un episodio de fuego amigo sobre Kuwait y después tras el impacto de un misil enemigo contra un F-15E sobre Irán.
Los dos episodios ocurrieron con poco más de un mes de diferencia y convierten el caso en una coincidencia extremadamente inusual dentro de la aviación militar moderna. En ambos incidentes, el aviador logró eyectarse y fue rescatado, aunque el segundo derribo derivó en una operación de búsqueda y rescate mucho más compleja dentro de territorio iraní.
The High Side informó inicialmente sobre la coincidencia el 2 de junio de 2026, con base en fuentes actuales y antiguas de la Fuerza Aérea. CBS News publicó después una versión similar, citando a dos personas familiarizadas con los incidentes. La Fuerza Aérea y el Mando Central de Estados Unidos no emitieron comentarios públicos sobre el caso.
El oficial de sistemas de armas del F-15E, conocido como WSO, sufrió lesiones después de la eyección debido a un fallo del paracaídas, que no se abrió correctamente. A diferencia del piloto, localizado y rescatado en cuestión de horas, el WSO permaneció aislado durante más tiempo y fue recuperado tras una amplia misión de rescate de combate.
El antecedente del fuego amigo sobre Kuwait

El 2 de marzo de 2026, tres F-15E Strike Eagle estadounidenses fueron derribados sobre Kuwait durante la Operación Furia Épica. Los seis tripulantes lograron eyectarse sin sufrir daños graves y fueron recuperados con éxito, algunos con ayuda inicial de ciudadanos kuwaitíes en tierra mientras esperaban la llegada de los equipos de rescate.
Las imágenes difundidas después del incidente permitieron identificar al menos a una de las tripulaciones como parte del 4.º Ala de Caza de la base aérea Seymour Johnson, en Carolina del Norte. Otras imágenes del supuesto lugar de caída de uno de los aviones mostraban marcas compatibles con un Strike Eagle asignado al 48.º Ala de Caza de la base aérea de Lakenheath, en el Reino Unido.
El CENTCOM indicó entonces que los aviones participaban en combate activo y fueron derribados por error por defensas antiaéreas kuwaitíes. Informes posteriores atribuyeron la responsabilidad a un F/A-18 de la Fuerza Aérea de Kuwait, que habría lanzado tres misiles contra los aparatos estadounidenses poco después de que drones iraníes entraran en el espacio aéreo kuwaití.
La principal incógnita sigue siendo por qué el piloto kuwaití no identificó los F-15E antes de abrir fuego. La confusión operativa se produjo en un entorno saturado por amenazas aéreas, ataques con drones y misiles, además de la presión de una campaña militar en curso contra Irán.
El derribo del F-15E sobre Irán y el rescate de la tripulación

En la madrugada del 3 de abril de 2026, un F-15E Strike Eagle con indicativo DUDE44 fue alcanzado por fuego enemigo sobre Irán. El presidente Donald Trump afirmó inicialmente que los iraníes habían tenido suerte con un misil guiado por calor lanzado desde el hombro, mientras reportes posteriores apuntaron a un posible sistema portátil de defensa antiaérea de fabricación china.
El misil habría formado parte de suministros entregados a Irán durante los primeros días de la guerra. Tras confirmarse que las balizas de rescate estaban activas, Estados Unidos inició una misión CSAR para recuperar a los dos tripulantes, que se habían eyectado con vida pero permanecían aislados en territorio hostil.
El piloto fue localizado en cuestión de horas y se activó un grupo de rescate compuesto por 21 aeronaves, entre ellas A-10C Thunderbolt II, HC-130J Combat King II y HH-60W Jolly Green II. La operación incluyó oficiales de rescate de combate, operadores de pararescate y cobertura aérea durante varias horas dentro del espacio aéreo iraní a plena luz del día.
Los A-10C volaron en función “Sandy”, denominación habitual para el apoyo a misiones de rescate de combate. Los helicópteros lograron evacuar al piloto, aunque recibieron fuego enemigo durante la extracción. Un A-10C también resultó dañado y su piloto se eyectó una vez que alcanzó territorio amigo, tras determinar que el avión no podía aterrizar.
Una segunda misión de rescate con 155 aeronaves

La recuperación del WSO exigió un esfuerzo mayor. El tripulante, herido tras la eyección, evadió la captura durante 36 horas detrás de las líneas enemigas antes de establecer contacto con fuerzas estadounidenses. Su situación obligó a organizar una segunda misión de rescate de gran escala.
Trump afirmó que en esa operación participaron 155 aeronaves, incluidas cuatro bombarderos, 64 cazas, 48 aviones cisterna y 13 aeronaves de rescate. Dos MC-130 Commando II aterrizaron en un terreno húmedo y arenoso, desde donde se descargaron tres helicópteros A/MH-6 Little Bird que despegaron en minutos hacia el objetivo para extraer al oficial de sistemas de armas.
Después de la extracción, los MC-130 quedaron atascados y no pudieron volver a despegar. La operación requirió la intervención de C-295W del reservado 427.º Escuadrón de Operaciones Especiales del AFSOC, mientras los MC-130 y los Little Bird fueron destruidos en el lugar para impedir que equipo sensible cayera en manos iraníes.
El teniente general retirado David Deptula, decano del Instituto Mitchell de Estudios Aeroespaciales, calificó el caso como una coincidencia muy inusual. Señaló que un piloto derribado y eyectado dos veces durante el mismo conflicto es algo tan raro que el antecedente más cercano podría remontarse a la guerra de Vietnam.
La coincidencia entre Kuwait e Irán deja un episodio excepcional dentro de la campaña aérea estadounidense. También subraya los riesgos de operar en un espacio aéreo saturado por defensas, drones, misiles y fuerzas aliadas bajo presión, donde una identificación fallida o un solo disparo pueden desencadenar operaciones de rescate de enorme complejidad.