Zvika Mor, padre de Eitan, que regresó del cautiverio y afrontó con valentía las duras pruebas de la guerra, habló en una entrevista especial para el programa “Los Patriotas” sobre su decisión de entrar en la arena política. Mor afirmó que “la misión es lo que nos guía” en esta nueva etapa como representante público.
Zvika Mor entra en la política israelí con una agenda centrada en la educación, la seguridad y el diálogo social, tras el regreso de su hijo Eitan del cautiverio.
Mor, procedente del ámbito educativo, presentó sus principales aspiraciones en esta área y sostuvo que “el terreno clama” por una intervención profunda. Según explicó, la educación representa el “alma” y la “identidad” del pueblo de Israel, por lo que debe ocupar un lugar central en su actividad pública.
Junto con la educación, Mor destacó la seguridad como una condición “imprescindible” para la existencia del Estado de Israel. En su visión, ambos campos forman parte de una misma responsabilidad nacional: preservar la identidad israelí y garantizar las condiciones necesarias para la vida del país.
Al referirse a los retos de la política, Mor dijo que es consciente de las “intrigas y la suciedad”, pero señaló que pretende actuar desde un enfoque respetuoso y sincero. Afirmó que los últimos dos años lo fortalecieron frente a duras críticas, y recordó que tanto él como su familia ya enfrentaron una exposición pública intensa.
Diálogo sobre el reclutamiento haredí y responsabilidad pública
Mor declaró que “no puedo permitirme el lujo de descansar” al mencionar a los reservistas, las familias en duelo y los heridos. Con esa frase vinculó su entrada en la política con una obligación personal hacia sectores que han soportado una parte central del esfuerzo nacional durante la guerra.
La cuestión del reclutamiento de los haredíes también fue abordada durante la entrevista. Mor subrayó que el tema debe resolverse mediante un “diálogo respetuoso” y explicó que los procesos sociales requieren gradualidad, además de una preparación adecuada del ejército para acoger a miles de soldados haredíes.
Mor también señaló que la comunidad haredí contribuye de forma amplia a organizaciones benéficas civiles, por lo que pidió apaciguar los ánimos en torno al debate. Su planteamiento combina la necesidad de incorporar a más ciudadanos al servicio con una aproximación gradual y menos confrontativa.
Al final de la entrevista, Zvika Mor bendijo con gran emoción “que nos haya dado vida, nos haya mantenido y nos haya traído hasta este momento”, con motivo del inicio de su nuevo camino como representante público.
Mor expresó su esperanza de ser un representante fiel del pueblo de Israel y afirmó que tanto su esposa Efrat como sus hijos comprenden la necesidad de asumir esta misión en la vida pública.